Energía

Desarrollo de proyectos minihidroeléctricos

La región central de Veracruz, concretamente Orizaba y municipios vecinos, cuenta con una cartera importante de proyectos minihidroeléctricos que pueden ser desarrollados.

Actualmente, nueve minicentrales construidas en la zona acusan obsolescencia en sus equipos electromecánicos y su producción es deficiente, y tres de ellas se encuentran fuera de servicio hace cinco años. El potencial es de 70 megavatios (mW) entre plantas por rehabilitar, por repotenciar y sitios nuevos. El plan requiere una inversión total de 75 mil millones de dólares.

El pronóstico de crecimiento de la demanda eléctrica en la zona para los próximos seis años es de 100 mW, lo que garantiza el consumo de toda la potencia y energía que se puede producir con centrales minihidráulicas. La producción de energía por este medio es más barata que la tarifa equivalente de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y, debido a ello, se pueden lograr ahorros sustanciales que se calculan sobre un 40 por ciento. Los posibles usuarios de esta potencia de energía son los municipios, en alumbrado público, principalmente, y los industriales, que utilizan la tarifa HS o aún mayor durante las horas pico.

Desde el punto de vista ambiental, los posibles impactos provocados por la construcción de nuevas centrales son menores y de darse, son reversibles. Los beneficios se centran en que se evita el consumo de combustibles fósiles y la emisión de gases tipo invernadero.

Si este potencial se desarrolla, se dejarán de consumir más de 23 mil TEP/año de combustible fósil y se evitaría emitir a la atmósfera al menos 132 mil toneladas de CO2/año. En los cálculos económicos no se consideró la posibilidad de comprar bonos de carbón, que harían todavía más rentables estos proyectos.

Un proyecto prometedor

La Comisión Nacional para el Ahorro de Energía (Conae), en su papel de promotora de las energías renovables, con el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés), por medio de los Laboratorios Nacionales Sandía (NSL), realizó el presente estudio y considera a la región con amplias posibilidades para el desarrollo de los proyectos minihidroeléctricos, debido a la abundancia de agua y los desniveles o caídas en los ríos.

La zona está habitada por aproximadamente 550 mil personas y ahí se encuentran asentadas industrias importantes de los ramos textil, bebidas, cemento y alimentos, entre otras. También existe intensa actividad agroindustrial. El potencial encontrado en la región es de 70 mW entre las nueve plantas existentes, las cuales son susceptibles de ser modernizadas o de aumentar su capacidad.

En la actualidad existen 11 centrales hidroeléctricas sobre el río Blanco, nueve de ellas son privadas (25 mW) y dos de la CFE (38 mW), con un total de 63 mW y no existe ninguna sobre el río Jamapa. El volumen total de agua concesionada para estas plantas es de 626.8 millones de metros cúbicos por año y este volumen representa 30 por ciento de la disponibilidad presente en el río Blanco.

Por otro lado, se sabe que la demanda de energía para alumbrado público es de cuatro megavatios y crece a una tasa de 4.5 por ciento anual, con un costo de tres mil millones de dólares por año e incrementos de 7 por ciento anual. Esto significa una pesada carga para los municipios, por lo que la idea de las minihidráulicas es una opción para reducir dichos costos.

Rehabilitación de centrales

A partir del año 2002, se reportan 45 mW de electricidad para uso industrial, generados fuera de la zona estudiada («transmisión y respaldo»), lo cual quiere decir que para algunos industriales importantes es más rentable usar el esquema de autoabasto y pagar por el servicio de porteo o respaldo a la compañía suministradora (CFE).

Entonces, de las centrales privadas se encontró que se requiere la rehabilitación o modernización en siete de ellas (18.7 mW), ya que llevan en servicio más de 50 años y algunas incluso están fuera de servicio desde hace cinco. En términos generales, es necesario modernizar los tableros de control y protecciones.

En muchos otros casos se necesita el reembobinado de generadores y el uso de nuevos rodetes de turbina con mejores eficiencias. Es importante destacar que las obras civiles se encuentran en buen estado y su rehabilitación se centra en cambiar algunas tuberías a presión e instalar nuevas compuertas y rejillas en las obras de toma, próximas a las presas derivadoras. La inversión total es de 8.5 mil millones de dólares, lo que representa 42 por ciento de su equivalente para centrales nuevas.

Para la determinación del gasto disponible, se contó con el apoyo de tres estaciones hidrométricas con registros de más de 30 años. Dos de ellas sobre el río Blanco y una más sobre el río Metlac. Se contó también con el apoyo de los datos proporcionados por la CFE.

Con relación a la central Tuxango, que se encuentra actualmente en rehabilitación, se localizaron un total de 37 sitios potenciales, 26 en la cuenca del río Jamapa y 11 en la del río Blanco.

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