Contaminación

Los daños ambientales que provocará la contingencia

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 29 de abril de 2020.— El confinamiento por COVID-19 también tendrá efectos nocivos en el medio ambiente, pues el confinamiento social provocará un aumento excesivo en el uso de energía eléctrica, explicó Julio Gómez Camacho, especialista en Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.

En entrevista con El Universal, el especialista señaló que “el consumo de energía eléctrica es uno de los factores que produce mayor número de emisiones de dióxido de carbono (CO2). Esta potencia eléctrica quemará más combustible, contaminando considerablemente a la atmosfera”.

Por ello, aseguró que no solo deben aplicarse medidas de cuidado al ambiente durante la cuarentena, sino adoptarse como una nueva rutina: “Podemos cambiar muchos aspectos de la vida diaria sin afectar nuestro confort en pro del medio ambiente, por ejemplo, tomar duchas más cortas o consumir solo el agua indispensable”, abundó.

Para ello, existe una medición denominada “huella de carbono”, la cual utiliza ciertos indicadores ambientales para calcular la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que produce cada persona por sus actividades cotidianas. “Para calcularla, se realiza un ‘análisis de ciclo de vida’ respondiendo una serie de preguntas sobre hábitos”, abundó.

El medir nuestra huella de carbono permite sensibilizarnos respecto al papel fundamental que encabezan nuestras acciones para controlar el cambio climático, pues “nuestras actividades económicas interactúan con todo el ecosistema”.

Otra medida útil es evitar el uso de transporte para así disminuir la contaminación, así como realizar un ahorro significativo de energía, que tiene un importante impacto ambiental.

También hay conductas contaminantes que podríamos evitar como: los viajes por temor a contraer la enfermedad, ya que los vuelos producen una gran cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero.

“Gran parte de la huella de carbono está vinculada al número de viajes realizados anualmente, pues la turbosina es altamente contaminante y por eso las emisiones de CO2 han disminuido tras la decisión de restringir las fronteras. Sin embargo, en cuestión de meses las personas volverán a viajar como es costumbre.”

Por ello, reducir las emisiones de CO2 depende del ritmo en que cambien esas costumbres. “No hay que olvidar que somos parte del ecosistema. Hagamos una cosa o dejemos de hacer otra, siempre tendrán un efecto y algunas veces no se verá reflejado de manera inmediata, siempre hay un periodo de respuesta”, finalizó.

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