Contaminación

Envase y embalaje, una industria acostumbrada a reciclar

Para la industria del envase y el embalaje, el reciclaje no es una práctica nueva pues se ha aplicado a los desperdicios derivados de su producción durante más de 20 años.

El sector utiliza envases asépticos (esterilizados), bajo el principio de que todos somos responsables de actuar de forma que podamos reducir al mínimo los daños que las actividades productivas puedan provocar al medio ambiente. La industria se rige por el sentido común de que vale la pena proteger el mundo en que vivimos.

Controlar el flujo de desperdicios desde su propia fuente, mediante la utilización de cantidades mínimas de materiales necesarios para el logro de una función determinada, es la filosofía que rige en la mayoría de las empresas del sector. Hoy en día, se ha logrado de manera progresiva reducir la cantidad de materiales y el índice de energía necesarios para producir envases de cartón asépticos, al mismo tiempo que se ha logrado mejorar la calidad de los mismos.

Por ejemplo, el envase aséptico para bebidas (cartón, polietileno y aluminio) es uno de los más livianos que existe en el mundo, ya que el envase de un litro pesa 28 gramos, 20 por ciento menos que hace 20 años. Esto se ha logrado, según un estudio de la propia industria del envase y el embalaje, porque se utiliza menos papel en su fabricación.

Un polietileno de baja densidad, que ofrece el máximo rendimiento utilizando una cantidad mínima de material y una lámina más delgada de aluminio que la tecnología actual ofrece, mide 6.5 micrones de grosor y contiene un 30 por ciento menos de aluminio que cuando fue creado. Esto ha significado la utilización de menos recursos y menos energía para producir, almacenar y transportar los envases, así como su contenido.

Producción de menos desperdicios

La producción de menos desperdicios también ha significado un ahorro de energía. Esto se debe a que esta mercancía se envía al cliente en forma plana o en rollos compactos y un camión de tamaño estándar puede transportar medio millón de envases vacíos de un litro.

Se necesitarían unos 20 camiones para transportar el mismo número de envases formados y sólo se transportaría aire. Cuando se transportan los envases llenos, se lleva una carga equivalente al 95 por ciento en producto y 5 por ciento en envase, por lo que se transportan más litros en menos camiones, ahorrando combustible, tráfico y emisiones a la atmósfera.

Además, si se trata de un envase aséptico, éste puede transportarse y almacenarse sin necesidad de ser refrigerado, lo que reduce aún más el consumo de energía. La comparación es por demás elocuente: el valor energético correspondiente a 2 toneladas de envases de cartón laminado equivale aproximadamente al valor energético de una tonelada de gasolina.

La energía contenida en un envase de cartón de un litro equivale a la necesaria para que una lámpara se mantenga encendida durante una hora y media. El envase no sólo genera gran cantidad de energía durante el proceso de combustión, sino que además se quema limpiamente.

Diversos reciclajes

Los envases asépticos pueden reciclarse de diferentes maneras. Se pueden comprimir para fabricar material aglomerado o separar los diferentes componentes para fabricar otro tipo de productos.

La fibra de papel se reutiliza para fabricar papel de escribir y toallas de papel de uso doméstico. El aluminio y el polietileno se reciclan individualmente para convertirse en materia prima o para reutilizarlos como fuentes de energía limpia.

En 1997, el sector arrancó una planta recicladora de envases asépticos con capacidad para procesar diariamente alrededor de 27 toneladas de envases y su maquinaria puede producir pulpa para fabricar cualquier tipo de papel, desde pañuelos faciales hasta papel para escribir. Ahí se separan aluminio, papel y polietileno, materiales que componen estos envases, y además se recicla el 95 por ciento del agua utilizada.

Debido a que en el sector existe el problema de que las resinas utilizadas no son compatibles, se deben clasificar perfectamente los envases para su reuso y se ha creado una norma mexicana que establece y describe los símbolos de identificación que deben portar los productos fabricados de plástico.

En la actualidad, México se encuentra entre los primeros 5 países recicladores de vidrio y la tecnología utilizada es la misma para fundirlo a partir de materia prima virgen compuesta para arena sílica, cloruro de potasio, caliza y feldespato. Cuando se recicla vidrio, se sustituye en la fórmula virgen la arena sílica por vidrio roto, conocido como cullet en la industria.

Los principales usuarios del reciclaje de pedacería de envases de vidrio (cullet), son los propios fabricantes de envases nuevos. Hoy en día, del total de los insumos que utilizan las compañías vidrieras, el 50 por ciento corresponde a vidrio reciclado y el objetivo es que esta razón se incremente mediante una mayor cultura del reciclaje, seguido de las botellas de reuso con 33 por ciento.

Otros envases

Hace 10 años, los envases de aluminio pesaban 25 gramos, actualmente sólo pesan 15 gramos, lo que representa una reducción de material de 40 por ciento. En todos los envases de este tipo se debe imprimir la leyenda 100 por ciento reciclables.

Los envases de hojalata han reducido el uso de material en 25 por ciento. A finales de 1992 ya no se utilizaba la soldadura de plomo en envases para alimentos y bebidas, la cual fue sustituida por soldadura eléctrica y actualmente se producen algunas latas de acero de 2 piezas por lo que no se utilizan soldaduras de ningún tipo. La hojalata es amigable con el medio ambiente, debido a que es biodegradable.

Según sea la longitud de la fibra, el papel y el cartón pueden ser reciclados hasta 8 veces y en función de la calidad residual, estos materiales pueden ser reconvertidos en productos semejantes a los originales o a productos degradados de menor valor.

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