Contaminación

Diseñan tortuga-dron que mide cantidad de microplásticos en el mar

Cada año, los seres humanos vertemos unas 8 millones de toneladas de plásticos que se fragmentan y podemos llegar a ingerir y respirar entre 70 mil y 121 mil partículas

Teorema Ambiental/Redacción

Guanacaste, Costa Rica, 27 de diciembre de 2019.— El sexto Laboratorio de Innovación Ciudadana organizado por la Secretaría General Iberoamericana en Liberia, Costa Rica, fue el evento donde se presentó un aparato con forma de tortuga: tiene aletas, cabeza, caparazón, e imita completamente la fisionomía de una tortuga, pero en realidad es un dron con cámaras de vídeo, cables, placas solares, sensores y sistemas de bajo costo para detectar microplásticos en los océanos.

Está fabricado por placas de plástico y es uno de los diez proyectos que 100 iberoamericanos presentaron la primera semana de noviembre. Su costo es de unos 350 dólares y se puede conectar a una base situada en la playa o interconectarla entre varias “tortugas”.

Cada año, los seres humanos vertemos unas ocho millones de toneladas de plásticos que se fragmentan y podemos llegar a ingerir y respirar entre 70 mil y 121 mil partículas, por lo que aunque se dejara de producir plásticos en todo el mundo, tardaríamos siglos en limpiar el planeta de ellos.

“Pueden tener una separación de entre 200 y 300 metros, más que una conexión de wifi y con mucha menos tecnología”, explicó Ricardo Guimaraes, el promotor del proyecto en el que participan jóvenes de México, Brasil, España, Costa Rica, Uruguay, Colombia y Alemania.

Gracias a una conexión por radiofrecuencia varias tortugas podrían cubrir una amplia superficie marina y enviar la información a una base que a su vez transmite este mapeo a una página web abierta.

Su diseño con forma de tortuga aprovecha el movimiento natural de estos reptiles en el mar para ser más eficientes contra el oleaje. Está conformado por un sensor de pH que mide la acidez del agua, así como un tubo conectado a un medidor por el que cada 15 minutos pasará una muestra de agua y la luz de un láser que permite diferenciar los microplásticos de los microorganismos.

“La idea es que esa información vaya a parar a las autoridades locales para que ellas sean las que actúen y limpien las aguas”, explica Guimaraes. Además, la cabeza contiene otros dos sensores: de temperatura y de transparencia del agua, que son factores relacionados con el cambio climático.

La siguiente versión de este aparato deberá poder bucear para analizar el suelo marino que es donde reposan más microplásticos.

“Es la parte más contaminada, la sal se pega a los microplásticos y los hace descender, por eso también vamos a tener una opción para que la gente pueda ir a la base que estará en la orilla y analizar agua que hayan podido extraer del fondo”, añade el emprendedor brasileño.

“Este es un proyecto de ciencia ciudadana, por eso queríamos que la tortuga se pudiera hacer con cosas baratas y fáciles de encontrar, también usando herramientas caseras y que cada uno tenga libertad de modificar lo que quiera, que se apropien de la idea”, concluye.

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