Colaboraciones

Sistema eléctrico para reducir emisiones de los aviones

Por MSc. Enrique Healy Wehlen*

No obstante el reto del cambio climático, las expectativas para la aviación son buenas. La aviación como actividad humana añade un sistema eléctrico que reduce las grandes emisiones de dióxido de carbono procedentes de las aeronaves en sus trayectos en tierra dentro de los aeropuertos.

Las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono (CO2) son: electricidad y calefacción, 40 por ciento; transporte, 24; industria, 19, y otros, 17 por ciento.

Es cierto que el transporte ocupa el segundo lugar en emisiones de CO2, no obstante, es la fuente que más se ha incrementado en los últimos años. En el mundo, activamente, encontramos más de mil 500 millones de automóviles. Consecuentemente en nuestros días, se exterioriza el uso de los autos eléctricos como la solución del futuro para evitar la contaminación de la combustión de gasolina, pero en verdad existían ya hace mucho tiempo.

Alrededor del año 1900, la mayoría de los vehículos que circulaban en Estados Unidos eran eléctricos, pero tuvieron inconvenientes: funcionaban con baterías que se descargaban al poco tiempo, y finalmente se impusieron los automóviles de gasolina. Los autos eléctricos cayeron en el olvido hace unos 90 años. Ahora, el precio cada vez más caro de la gasolina y los problemas que genera su uso para el medio ambiente volvieron a poner en vigencia la idea del auto eléctrico. Aunque como se indicó en el anterior número de Teorema, estamos lejos de que el auto eléctrico sea confiablemente limpio.

Sin embargo, la aviación especialmente se ha incrementado más que el resto de medios de transporte acelerando el aumento de estas emisiones. Indiscutiblemente los aviones eléctricos son una utopía. La utopía está en el horizonte, nunca la alcanzaremos, entre más la busquemos más se alejará, pues se aleja a medida que nos acercamos. Estos aviones son en su mayoría experimentales, salvo en las avionetas en trayectos muy cortos.

Citando el artículo sobre la aviación comercial en Teorema octubre-noviembre 2009, seis mil millones de toneladas de carbono a la atmósfera como CO2 son emitidas al año por las actividades humanas, lo cual ha excedido la cantidad absorbida por la naturaleza, los océanos y otros sumideros. Ciertamente entre éstos logran absorber cerca de tres mil millones, quedando un excedente de CO2 concentrado en la atmósfera y que cada año se incrementa. Tenemos que estar dispuestos a perder para poder ganar.

Un avión de gran envergadura con 82 mil caballos de fuerza en la puerta de embarque del aeropuerto, con 190 mil litros de combustible se dispone al rodaje hacia la pista. Durante esta fase del vuelo el avión consume cerca de 500 litros únicamente para acercarse y lograr ubicarse en la pista para iniciar el despegue, e igualmente ocurre en el aterrizaje y situarse en la sala de llegada para bajar del avión. Tenemos entonces un promedio de mil litros quemados en tierra por los aviones, sin considerar el tráfico de salidas y llegadas de vuelos en las pistas de los aeropuertos.

Dado el intenso movimiento de aeronaves, los aeropuertos son una gran fuente de contaminación. Consideremos el aeropuerto de la ciudad de México, que tiene alrededor de mil operaciones diarias entre despegues y aterrizajes. De acuerdo al consumo de combustible durante estas dos etapas del vuelo señaladas previamente, tenemos entonces un desperdicio y una contaminación en CO2 equivalente a un millón en litros de combustible quemados mientras los aviones realizan sus trayectos de aproximación de entrada y de salida en tierra. Lo que equivale a 20 mil autos consumiendo todo el tanque de gasolina en un solo día, lo que corresponde a 70 mil autos en su recorrido promedio diario. De otra manera corresponde a la quinta parte de las emisiones de CO2 en una central termoeléctrica. Las emisiones emitidas varían de acuerdo al tipo de avión que utilicemos.

Por ejemplo: durante el viaje redondo México-Acapulco en un avión americano, cada pasajero emite 162 kilogramos de dióxido de carbono, en un avión fabricado en la Unión Europea se emiten 91 kilogramos de CO2 por viajero.

La propia industria aeronáutica en pleno se ha comprometido como ningún otro sector lo ha hecho a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Así, compañías europeas fabricantes de aviones han logrado un avance favorable en la disminución de estos gases. Por primera vez han implementado en sus trenes motrices delanteros o ruedas, impulsores terrestres con motores eléctricos que permiten alcanzar la zona de despegue o rampas de salida evitando el uso de los motores principales del avión durante su recorrido en el aeropuerto.

De esta forma han logrado reducir enormemente el uso de los motores de combustión, lo que contribuye también a alargar su vida útil y reduce el impacto ambiental.

El reto consiste en lograr un equilibrio ambiental y un ahorro en gasolina para las compañías aéreas, pues permite reducir entre 17 y 19 por ciento las emisiones contaminantes dentro de los aeropuertos, al mismo tiempo que se reduce también la presión sonora a la que están sometidos.

La aviación comercial es un componente esencial de la economía global. El costo del combustible determina directamente el precio del boleto de avión. Esto repercute en gran proporción la operación de las compañías, que actualmente debido al aumento en el precio del petróleo incrementan el precio del boleto. Los precios en el mundo de la aviación comercial permanecerán altos por muchos años más.

* Universidad Iberoamericana

Sistema eléctrico para reducir emisiones de los aviones

Por MSc. Enrique Healy Wehlen*

No obstante el reto del cambio climático, las expectativas para la aviación son buenas. La aviación como actividad humana añade un sistema eléctrico que reduce las grandes emisiones de dióxido de carbono procedentes de las aeronaves en sus trayectos en tierra dentro de los aeropuertos.

Las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono (CO2) son: electricidad y calefacción, 40 por ciento; transporte, 24; industria, 19, y otros, 17 por ciento.

Es cierto que el transporte ocupa el segundo lugar en emisiones de CO2, no obstante, es la fuente que más se ha incrementado en los últimos años. En el mundo, activamente, encontramos más de mil 500 millones de automóviles. Consecuentemente en nuestros días, se exterioriza el uso de los autos eléctricos como la solución del futuro para evitar la contaminación de la combustión de gasolina, pero en verdad existían ya hace mucho tiempo.

Alrededor del año 1900, la mayoría de los vehículos que circulaban en Estados Unidos eran eléctricos, pero tuvieron inconvenientes: funcionaban con baterías que se descargaban al poco tiempo, y finalmente se impusieron los automóviles de gasolina. Los autos eléctricos cayeron en el olvido hace unos 90 años. Ahora, el precio cada vez más caro de la gasolina y los problemas que genera su uso para el medio ambiente volvieron a poner en vigencia la idea del auto eléctrico. Aunque como se indicó en el anterior número de Teorema, estamos lejos de que el auto eléctrico sea confiablemente limpio.

Sin embargo, la aviación especialmente se ha incrementado más que el resto de medios de transporte acelerando el aumento de estas emisiones. Indiscutiblemente los aviones eléctricos son una utopía. La utopía está en el horizonte, nunca la alcanzaremos, entre más la busquemos más se alejará, pues se aleja a medida que nos acercamos. Estos aviones son en su mayoría experimentales, salvo en las avionetas en trayectos muy cortos.

Citando el artículo sobre la aviación comercial en Teorema octubre-noviembre 2009, seis mil millones de toneladas de carbono a la atmósfera como CO2 son emitidas al año por las actividades humanas, lo cual ha excedido la cantidad absorbida por la naturaleza, los océanos y otros sumideros. Ciertamente entre éstos logran absorber cerca de tres mil millones, quedando un excedente de CO2 concentrado en la atmósfera y que cada año se incrementa. Tenemos que estar dispuestos a perder para poder ganar.

Un avión de gran envergadura con 82 mil caballos de fuerza en la puerta de embarque del aeropuerto, con 190 mil litros de combustible se dispone al rodaje hacia la pista. Durante esta fase del vuelo el avión consume cerca de 500 litros únicamente para acercarse y lograr ubicarse en la pista para iniciar el despegue, e igualmente ocurre en el aterrizaje y situarse en la sala de llegada para bajar del avión. Tenemos entonces un promedio de mil litros quemados en tierra por los aviones, sin considerar el tráfico de salidas y llegadas de vuelos en las pistas de los aeropuertos.

Dado el intenso movimiento de aeronaves, los aeropuertos son una gran fuente de contaminación. Consideremos el aeropuerto de la ciudad de México, que tiene alrededor de mil operaciones diarias entre despegues y aterrizajes. De acuerdo al consumo de combustible durante estas dos etapas del vuelo señaladas previamente, tenemos entonces un desperdicio y una contaminación en CO2 equivalente a un millón en litros de combustible quemados mientras los aviones realizan sus trayectos de aproximación de entrada y de salida en tierra. Lo que equivale a 20 mil autos consumiendo todo el tanque de gasolina en un solo día, lo que corresponde a 70 mil autos en su recorrido promedio diario. De otra manera corresponde a la quinta parte de las emisiones de CO2 en una central termoeléctrica. Las emisiones emitidas varían de acuerdo al tipo de avión que utilicemos.

Por ejemplo: durante el viaje redondo México-Acapulco en un avión americano, cada pasajero emite 162 kilogramos de dióxido de carbono, en un avión fabricado en la Unión Europea se emiten 91 kilogramos de CO2 por viajero.

La propia industria aeronáutica en pleno se ha comprometido como ningún otro sector lo ha hecho a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Así, compañías europeas fabricantes de aviones han logrado un avance favorable en la disminución de estos gases. Por primera vez han implementado en sus trenes motrices delanteros o ruedas, impulsores terrestres con motores eléctricos que permiten alcanzar la zona de despegue o rampas de salida evitando el uso de los motores principales del avión durante su recorrido en el aeropuerto.

De esta forma han logrado reducir enormemente el uso de los motores de combustión, lo que contribuye también a alargar su vida útil y reduce el impacto ambiental.

El reto consiste en lograr un equilibrio ambiental y un ahorro en gasolina para las compañías aéreas, pues permite reducir entre 17 y 19 por ciento las emisiones contaminantes dentro de los aeropuertos, al mismo tiempo que se reduce también la presión sonora a la que están sometidos.

La aviación comercial es un componente esencial de la economía global. El costo del combustible determina directamente el precio del boleto de avión. Esto repercute en gran proporción la operación de las compañías, que actualmente debido al aumento en el precio del petróleo incrementan el precio del boleto. Los precios en el mundo de la aviación comercial permanecerán altos por muchos años más.

* Universidad Iberoamericana

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