Colaboraciones

México auspiciará la COP16

Sergio García Sánchez

Con un deseo mundial de urgencia pocas veces presenciado, la decimoquinta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático concluyó, el pasado diciembre de 2009, con un resultado modesto y limitado en el ámbito concerniente al cambio climático. Este año México recibe la decimosexta Conferencia de las Partes, es decir, la continuación de lo que fue la Cumbre de Copenhague, una gran oportunidad para convertirse en el tan necesitado puente entre países desarrollados y en desarrollo limando asperezas y avanzando en las negociaciones climáticas, en definitiva, una excelente coyuntura que se le presenta al país anfitrión.
El Acuerdo de Copenhague fue el resultado más sobresaliente de la pasada Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) en Copenhague. Dicho resultado no es jurídicamente vinculante, es decir, no es obligatorio, y mucho menos fue aprobado por la totalidad de la Conferencia Plenaria de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. No obstante fue reconocido y se tomó nota de dicho logro, producto del trabajo conjunto de 28 países más la participación del secretario general. Estos países representaban los distintos grupos y bloques de la negociación climática, una de las maneras más frecuentes y legítimas dentro del marco de Naciones Unidas. Detalladamente por parte de los países desarrollados estuvieron principalmente Alemania, Australia, Francia, Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos. También Brasil, China, India, México y Sudáfrica estuvieron en el grupo de las economías emergentes. Por los pequeños estados insulares se encontraba Granada y finalmente el G-77 era representado por Argelia, Etiopía y Sudán, entre otros. De esta manera, con lo acontecido en Copenhague el cambio climático ha escalado en la agenda de varios países y ha llegado al máximo nivel de representación política con la participación de más de un centenar de jefes de Estado y gobierno en la pasada Conferencia de las Partes.
El encuentro climático próximo a llevarse en México representa un reto en toda la extensión de la palabra, tanto para el país anfitrión, como para el Secretariado de Naciones Unidas y los participantes del encuentro internacional. A la Conferencia de México muy difícilmente asistirán, una vez más, una cifra mayor a cien mandatarios como sucedió en Copenhague y las posibilidades reales de alcanzar un nuevo acuerdo jurídicamente vinculante concerniente a política climática son aún una incertidumbre. No obstante, se tiene una base sólida, ya que existe un lenguaje común, al más alto nivel político, para tomar medidas más ambiciosas en lo concerniente a los efectos adversos del cambio climático. Además se lograron decisiones financieras para beneficiar primordialmente a los países más vulnerables de los efectos del cambio climático a corto plazo, se acordó limitar el aumento de la temperatura global del planeta a un máximo de dos grados centígrados y el pasado 1 de febrero varios países han dado a conocer, tal y como lo marca el documento oficial del Acuerdo de Copenhague, sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hacia 2020. Entre los compromisos de reducción de emisiones dados a conocer destacan los planteados por Noruega con miras a reducir 40 por ciento de sus emisiones respecto a sus niveles de 1990, Japón con un 25 por ciento de reducciones a lograr en 2020, la Unión Europea recalcó estar dispuesta a reducir 20 por ciento de sus emisiones contaminantes e incluso sigue en pie aumentar la propuesta hasta un 30 por ciento si más países industrializados se plantean esfuerzos de reducción similares para el mismo año. Respecto a México la meta es reducir 30 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero para 2020 y posteriormente 50 por ciento para 2050. Finalmente, China y la India han sido los más recientes países que han decidido igualmente apoyar y firmar el Acuerdo de Copenhague.
La Conferencia de las Partes tendrá lugar del 29 de noviembre al 10 de diciembre en Cancún. Éste es la máxima reunión internacional donde se lleva a cabo el proceso de toma de decisiones de la política climática. El encuentro de Cancún es la continuación del proceso iniciado en Copenhague con miras a lograr un nuevo instrumento internacional obligatorio para reducir emisiones de gases de efecto invernadero. Todos los países deben estar involucrados en el futuro resultado, ya que si bien el esquema del Protocolo de Kioto históricamente obliga y compromete a los países industrializados a reducir emisiones, los demás países, es decir, las economías emergentes y países en desarrollo no pueden quedarse cruzados de brazos esperando la ayuda de los países desarrollados o que éstos propongan metas más ambiciosas, ya que los más vulnerables a los efectos adversos del cambio climático son principalmente los pequeños estados insulares y los países en desarrollo.
Principalmente este cambio de paradigma de responsabilidades compartidas, ya se comienza a reflejar principalmente en Brasil, China, India, México, Sudáfrica y los estados insulares. De ahí lo medular de la propuesta mexicana de plantearse reducir 30 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero para 2020 y 50 por ciento para 2050, a pesar de que no está obligado a cumplir reducciones bajo el esquema que plantea el Protocolo de Kioto. Estas metas de reducción de emisiones que también incluyen publicaciones nacionales, es decir, acceso a la información concerniente a avances en la lucha contra el cambio climático, refuerzan la seriedad de la posición de México en las negociaciones internacionales de cambio climático, bajo el marco de la ONU, y legitiman a nuestro país a auspiciar próximamente un encuentro de tan alto nivel de política ambiental.
Mucho del éxito o fracaso del encuentro tendrá que ver la imagen de que fijar o establecer límites a las emisiones, no necesariamente se traduce en limitar el crecimiento y desarrollo de un país. Ahí México tiene una excelente oportunidad para marcar pauta y éxito en este foro internacional de política climática como país anfitrión.

Sergio García Sánchez es estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad de las Américas, Puebla. Actualmente redacta su tesis de licenciatura titulada: Alemania, el catalizador de la política climática de la Unión Europea.
sergio.garciasz@udlap.mx

Fuente consultada:
United Nations Framework Convention on Climate Change. COP 15 and CMP5. United Nations Framework Convention on Climate Change, http://www.unfccc.int

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