Energía: la clave rumbo a Copenhague

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El tiempo se agota, la moneda sigue en el aire y la temperatura sigue aumentando. Aunque la COP15 no logre cumplir con las expectativas, todavía hay quienes piensan que no todo está perdido, ya que podría sentar las bases para que los cambios necesarios empiecen a darse con mayor rapidez. Primero reducir emisiones y luego lo que sigue. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Los costos sociales de la energía renovable

Si bien existe una tendencia mundial hacia un mayor desarrollo en cuanto a energía renovable, algunos especialistas creen que es necesario revisar las repercusiones sociales que tienen estas nuevas formas de generar energía.

Esto, debido a que muchos proyectos de energía renovable alrededor del mundo han sido frenados por el descontento de algunos grupos humanos, quienes al final del día no reciben ningún beneficio directo derivado de estos proyectos.

“En diferentes estudios realizados en Inglaterra, Estados Unidos y México he encontrado que los aspectos sociales pueden causar demoras y pérdidas monetarias cuando no son considerados tempranamente en los planes de desarrollo de energías renovables”, comentó el profesor Martin Pasqualetti, del Departamento de Ciencias Geográficas de la Universidad Estatal de Arizona.

“Hay que entender las circunstancias del área en que se trabaja. Habrá algunas cosas que puedan aplicarse en todas partes, como la construcción de turbinas (eólicas) más eficientes, pero habrá otras que requieran conocer la sensibilidad de la gente que vive ahí, el impacto al entorno natural y qué clase de regulaciones aplican”, añadió el académico estadounidense, luego de una visita de trabajo por Oaxaca.

Por su parte, Debora Ley, investigadora de la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford, consideró benéfico que se tomen en cuenta factores legales, políticos y culturales, para que las comunidades puedan salir beneficiadas mediante fuentes de trabajo y otro tipo de medidas que generen una mejor calidad de vida.

“Debemos valorar la importancia de la infraestructura humana e institucional dentro de la implementación de proyectos, es decir, considerar la participación de todas las personas en la localidad y no nada más enfocarnos en la tecnología”, explicó la especialista.

Financiar la transición

Hasta el momento, existen 18 propuestas de financiamiento mundial para reducir emisiones, de las cuales tres se han venido discutiendo con fuerza. Una de ellas es el Fondo Verde planteado por el gobierno mexicano, con el cual, se busca que cada país aporte una cantidad acorde a su nivel de desarrollo para poder invertir en proyectos de reducción de emisiones y tener acceso a transferencia tecnológica que permita mejoras en cuanto a producción y eficiencia energética.

Otra propuesta impulsada por el gobierno chino y apoyada por buena parte de los países más pobres del mundo, plantea metas muy similares al Fondo Verde pero con un énfasis más marcado hacia la responsabilidad de los países desarrollados.

En contraparte, Noruega ha puesto sobre la mesa un proyecto para subastar emisiones de carbono, el cual ha tenido buena acogida entre la comunidad internacional. Incluso, algunos analistas consideran viable la posibilidad de que México y Noruega puedan presentar una propuesta conjunta dentro de Copenhague, a pesar de que las negociaciones entre ambos países continúan sin ningún anuncio oficial al respecto.

La OMC frente al calentamiento global

En el informe ‘El sistema multilateral de comercio y el cambio climático’, la Organización Mundial de Comercio expone que la apertura del comercio puede contribuir a los esfuerzos por mitigar el cambio climático y adaptarse a el, propiciando la asignación eficaz de los recursos mundiales (incluidos los recursos naturales) y elevando los niveles de vida de la población, lo cual fomentaría la demanda de una mejor calidad ambiental, además de aumentar el acceso a los bienes y servicios ambientales.

Antecedentes de la COP 15

1992. Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, Brasil). Adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidos sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en ingles).

1997. Firma del Protocolo de Kioto, en el cual los gobiernos del Anexo I se comprometieron a reducir un 5 por ciento las emisiones contaminantes a escala global, tomando como referencia los niveles de 1990.

2001. Aprobación final del Protocolo de Kioto en Marrakech. Anuncio oficial de Estados Unidos de no ratificarlo.

2005. Entra en vigencia el Protocolo de Kioto. Hasta ahora, el acuerdo ha sido ratificado por 179 países.

2006. Publicación del Informe Stern sobre la economía del cambio climático, el cual señala que la inacción humana podría costar cerca del 20 por ciento del PIB mundial.

2007. Publicación del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC pone en evidencia la gravedad y velocidad del cambio climático.

2007. Hoja de Ruta de Bali. Lanzamiento de negociaciones para llegar a un acuerdo de cooperación de largo plazo en el encuentro que se realizara en Copenhague a fines de 2009.

2008. Inicia el periodo 2008-2012, en el cual se deberán cumplir con los compromisos pactados en Kioto.

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