Energía: la clave rumbo a Copenhague

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on LinkedIn0Print this page

Al menos así lo muestran datos de organismos internacionales como la ONU, los cuales sugieren que factores como el crecimiento de la población y el desarrollo económico en regiones emergentes, incrementarán la demanda energética hasta en un 50 por ciento para el año 2030.

Otros académicos van más allá al sugerir que la actual crisis ambiental es mucho más profunda, y que incluso, pone en riesgo la estabilidad y sostenibilidad del Estado moderno.

“El problema es que al entrar en crisis el medio ambiente, también lo harán las fuentes de abastecimiento de energía y los intereses de los países productores”, explicó como Alejandro Chanona Burguete, doctor en ciencia política e investigador del Centro de Estudios Europeos de la UNAM.

Y son precisamente dichos intereses los que determinan gran parte de la política energética y exterior de las grandes potencias, ya que la forma en que se establecen los criterios de seguridad energética de cada país tiene mucho que ver con la manera en que cada nación produce su propia energía.

Para un importador neto de energía como Japón, incluye contar con fuentes de suministro externo lo mas confiables y seguras posible. Para un exportador neto como Arabia Saudita, implica satisfacer el total de su demanda con oferta nacional de energéticos primarios. Los productores diversificados pueden darse el lujo de seleccionar la fuente de suministro, tal como ocurre con Noruega, país que opto por la hidroelectricidad como fuente básica de su balance energético a pesar de ser uno de los mas importantes países petroleros de Europa.

Las posturas

Ante este panorama, algunos actores del plano internacional como la Unión Europea (UE) han decidido apostarle a la energía renovable para reducir su dependencia de la energía fósil y poder alcanzar los objetivos planteados de reducir sus emisiones hasta en un 80 por ciento para 2050, así como otras metas a menor plazo programadas para 2020, tales como reducir 20 por ciento sus emisiones y su consumo energético, además de que la energía renovable cubra 20 por ciento de la demanda energética total de Europa.

“Creo que el abastecimiento ininterrumpido de energía siempre y cuando no dañe al medio ambiente, es la síntesis del debate europeo, que se abre mucho y va más allá de Kioto”, explica Chanona, quien considero que para alcanzar estas metas, la UE deberá resolver algunas cuestiones internas cuya complejidad incluso podría desestabilizar ciertas regiones del continente, tal como ocurre con la dependencia de Europa del Este a la importación de gas ruso.

Según cifras de Eurostat, la oficina europea de estadística, la UE importa 53.1 por ciento de sus requerimientos en energía. Al mismo tiempo, mantiene una dependencia de petróleo cercana a 50 por ciento y 25 por ciento en el caso del gas natural.

Algunos analistas creen que existe una fuerte contradicción entre las metas planteadas por la UE y los proyectos que ha venido desarrollando en materia energética, tal como la construcción de un inmenso gaseoducto desde el este de Europa hasta Austria, el cual podría tener un fuerte impacto no sólo ambiental sino también geopolítico. Al menos así lo ha sugerido la fuerte disputa entre los dos proyectos que pretenden construir este gaseoducto, Nabucco y South Stream, mismos que han desatado una acalorada guerra de intereses entre varios países de la región.

Pese a todo lo anterior, algunos datos muestran que el balance en cuanto a la reducción de emisiones ha sido positivo en los últimos años. Las emisiones de los 27 países de la UE bajaron 1.2 por ciento en 2007, a pesar de haber registrado un crecimiento económico de 2.9 por ciento.

“La UE tiene una urgencia de resolver cómo van a sustituir el uso de combustibles fósiles, ya que es la única posibilidad que tiene para conseguir una reducción sustantiva de emisiones de entre un 20 y 30 por ciento. Esto nos lleva a la conclusión de que el gran reto post-Kioto, será lograr el consenso global y una actuación conjunta. Si no tienen aliados con la misma visión, que incluya a México y el resto de América Latina, y no logran jalar a la administración Obama, poco o nada se podrá lograr”, indica Chanona.

  • Etiquetas

  • www.teorema.com.mx/colaboraciones/energia-la-clave-rumbo-a-copenhague/5/