Ciencia y tecnología

Reprimir emociones aumenta 70 % el riesgo de desarrollar cáncer

Investigaciones han revelado que esta reacción puede ser un factor determinante en los agentes que desarrollan el cáncer

Teorema Ambiental/Redacción

Reprimir constantemente las emociones podría provocar un mayor riesgo de contraer cáncer hasta un 70 por ciento, según un estudio.

Este nuevo factor se suma a otros aceptados por la ciencia como: exposición a la radiación y contaminantes ambientales, fumar y consumo excesivo de alcohol, una dieta poco saludable, el uso de productos que contienen ingredientes tóxicos o cancerígenos.

La ira, puede arruinar las relaciones y puede tener efectos perjudiciales para la salud, como el corazón, pero un sentimiento de disgusto prolongado también puede estar relacionado con el cáncer.

Según los expertos, la ira no expresada favorece distintos tipos de cáncer, a partir de la angustia que una emoción negativa causa en el cuerpo y lleva al debilitamiento del sistema inmunológico que ayuda a controlar la proliferación de células cancerosas. Estos son los efectos que producen:

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Un trauma emocional prolongado se reduce la producción de melatonina por el organismo. Como todos sabemos, la melatonina es importante para una buena noche de sueño. Además, ayuda a inhibir el crecimiento de las células cancerosas.

Liberada por las glándulas suprarrenales, la adrenalina ayuda a regular el estrés. Sin embargo, el estrés mental crónico resultante de la ira que se suprime (más el impacto de la reducción de la melatonina) agota aún más la adrenalina, y esto puede mutar las células.

Formación de hongos cancerígenos, organismos similares a los hongos que se introducen en el núcleo de las células, liberan toxinas y dañan el ADN, además de evitar que los genes supresores de tumores entren en acción.

Al agotar la adrenalina, el cuerpo produce más dopamina. Esto, eventualmente, puede llevar al agotamiento de la niacina. Esto puede resultar en una mutación celular, que puede dar lugar a la formación de cáncer.

La vitamina C es un antioxidante poderoso. Debido al estrés mental crónico, las reservas de vitamina C del cuerpo se agotan, lo cual aumenta la oxidación de las células y favorece el riesgo de generar cáncer.

Debido a todo lo mencionado anteriormente, llegará el momento en que su sistema inmunológico se vea comprometido. Con la defensa de su cuerpo contra las células enemigas considerablemente debilitada, no hay nada que impida que esas células cancerosas se multipliquen y se propaguen.

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