Ciencia y tecnología

Postergan desentrañar secretos de nubes

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos postergó por quinta ocasión el lanzamiento de dos satélites que tienen la misión de monitorear las nubes para comprender la dinámica del clima y el impacto de la contaminación en la Tierra, informó un portavoz.

El lanzamiento de Calipso y CloudSat, impulsados por un cohete Delta-II, desde la base Vandenberg, en California, el martes, fue suspendido minutos antes de que fueran encendidos los motores, debido a la fuerza de los vientos.

«Tuvimos que ordenar una suspensión debido a los elevados niveles de los vientos», informó un funcionario de la NASA quien se identificó como Control de Vuelo Delta. El lanzamiento fue reprogramado para este miércoles.

Diversos problemas han obstaculizado los intentos de colocar en órbita los satélites desde la semana pasada. El viernes el lanzamiento fue suspendido debido al mal funcionamiento de las comunicaciones, mientras el sábado, domingo y lunes fue abortado debido a que la nave de reabastecimiento no estaba disponible.

CloudSat es producto de la cooperación entre la NASA y la agencia espacial canadiense (ASC); estudiará el papel de las nubes mediante la producción de «perfiles verticales de la atmósfera», así como su estructura por medio de un radar de alta frecuencia.
Los agujeros negros —especie de sifones situados en el centro de algunas galaxias— son los «motores» más eficientes del universo, estimaron astrofísicos estadounidenses que por primera vez lograron medir sus desempeños.

Son 25 veces más eficientes que el motor de mayor rendimiento construido por el hombre, aseguró el principal autor del estudio, Steve Allen, de la Universidad de Stanford, California. «Si se pudiera construir un motor de auto tan eficiente» como un agujero negro, «se podrían recorrer 1,600 millones de kilómetros con 3.8 litros de gasolina», agregó.

Usando el telescopio especial estadounidense de rayos X Chandra, los científicos evaluaron la masa de gas caliente absorbido por nueve antiguos agujeros negros y el flujo de partículas expulsadas a alta velocidad, que hasta ahora era invisible.

Fuente: La Jornada

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