Ciencia y tecnología

La Tierra lleva 33 mil años en medio de una nube de polvo radiactivo

Durante los últimos miles de años, el sistema solar se ha movido a través de una nube más densa de gas y polvo, conocida como la nube interestelar local

Teorema Ambiental/Redacción

Canberra, Australia, 28 de agosto de 2020.— El profesor Anton Wallner, físico nuclear de la Universidad Nacional de Australia (ANU, por sus siglas en inglés), dirigió un estudio que muestra que la Tierra cruza desde hace unos 33 mil años por una nube de polvo ligeramente radiactivo, que podría estar formada por restos de explosiones de supernovas anteriores.

El profesor Wallner realizó la investigación en la Instalación Aceleradora de Iones Pesados de ANU (HIAF) para buscar sedimentos de aguas profundas de dos lugares diferentes, que datan de hace 33 mil años, utilizando la sensibilidad extrema del espectrómetro de masas HIAF y encontró rastros del isótopo hierro-60, que se forma cuando las estrellas mueren en explosiones de supernovas.

El hierro-60 es radiactivo y se desintegra completamente tras 15 millones de años, lo que significa que cualquier hierro-60 que se encuentre en la Tierra debe haberse formado mucho más tarde que el resto del planeta, que apenas tiene cuatro mil 600 millones de años y llegó aquí desde supernovas cercanas antes de asentarse en el fondo del océano.

El profesor Wallner ya había encontrado rastros de hierro-60 con 2.6 millones de años, y posiblemente otro hace unos seis millones de años, lo que sugiere que la Tierra había viajado a través de las nubes radiactivas de supernovas cercanas a su órbita.

Durante los últimos miles de años, el sistema solar se ha movido a través de una nube más densa de gas y polvo, conocida como la nube interestelar local (LIC). Si esta nube se hubiera originado durante los últimos millones de años a partir de una supernova, contendría hierro-60, por lo que el equipo decidió buscar sedimentos más recientes para comprobar su hipótesis.

Al hallar rastros de este isótopo en el sedimento a niveles extremadamente bajos, muy por debajo de los niveles de fondo naturales de la Tierra, coincidieron con el paso del planeta a través de la nube interestelar local. Pero el hierro-60 se extendió más atrás, a lo largo de todo el periodo de medición de 33 mil años.

La falta de correlación con el tiempo del sistema solar en la actual nube interestelar local dio paso a nuevas hipótesis como: si la nube no fue formada por una supernova, ¿de dónde vino? y ¿por qué hay hierro-60 tan uniformemente repartido por el espacio?

“Artículos recientes sugieren que el hierro-60 atrapado en partículas de polvo podría rebotar en el medio interestelar”, dijo el profesor Wallner. “El hierro-60 podría originarse a partir de explosiones de supernovas aún más antiguas, y lo que medimos es algún tipo de eco. Se necesitan más datos para resolver estos detalles”, planteó.

En el estudio participaron científicos de ANU, la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear, HZDR, la Universidad de Viena y TU Berlín. Los hallazgos se han publicado en la revista PNAS.

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