Innovación como factor de competitividad

La palabra competitividad se ha usado indistintamente para referirse a resultados de la productividad empresarial, precios de servicios públicos, movimientos salariales, incorporación de tecnología y al efecto del desarrollo de la innovación, así como al comportamiento del sector externo.
La diversidad de usos de este concepto se puede atribuir a distintos enfoques utilizados para definirlo y analizarlo; los diferentes ámbitos en los que se aplica el macroeconómico (la economía de un país), el mesoeconómico (las regiones y sectores económicos) y el microeconómico (las empresas); la variedad de indicadores usados para medirlo; así como la gama de factores que parecen actuar sobre la competitividad.

Competitividad internacional
Centrándose en el ámbito macroeconómico para establecer la relación entre innovación y competitividad internacional, se puede definir la competitividad a partir de los resultados del sector externo, lo que implica un mejor desempeño de las empresas y su mayor participación en el mercado, pero además conlleva a diversificar exportaciones, registrar tasas más elevadas de crecimiento de éstas, incrementar el contenido tecnológico y de habilidades en actividades de exportación, ampliar la base de empresas locales capaces de participar internacionalmente, de tal forma que la competitividad sea un proceso sustentable en el tiempo y sea acompañada de ingresos crecientes.
Los mejores resultados del sector externo, se asocian cada vez más con la idea desarrollada por Michael Porter en el sentido de que las empresas de una nación deben dejar de competir con base en ventajas de tipo comparativo (como la abundancia y costos de la mano de obra o de los recursos naturales) para pasar a competir con base en factores únicos como la innovación tecnológica o el capital humano.
La competencia internacional se basa cada vez más en factores de carácter tecnológico y tiende a disminuir la importancia de aquellos asociados a la disminución de costos de producción y de precios internacionales.
No obstante, los sectores en la economía son bastante diferenciados entre sí, lo que asigna una importancia creciente a factores tecnológicos en la competitividad de sectores tales como el intensivo en conocimiento —química, electrónica, farmacéutica, etcétera—; el intensivo en escala —cemento, automotriz, etcétera—; el de proveedores especializados —maquinaria, equipo, material quirúrgico, entre otros.
En otros sectores los precios juegan un papel determinante en la competitividad, como en el de proveedores tradicionales —equipo para prestadores de servicios profesionales, equipo agrícola, etcétera—; y el de productores tradiciones —bienes de consumo perecedero, textil, etcétera.
La capacidad tecnológica puede tener efectos positivos en la competitividad de una economía, a pesar de las diferencias sectoriales mencionadas, porque está orientada a generar innovaciones de producto, permite a las empresas acceder a mercados externos, ampliar las ventas al exterior y obtener ganancias extraordinarias, así como limitar la posible participación de los competidores.
En tanto que la tecnología emplazada a realizar innovaciones de proceso, puede reducir costos de producción y, por lo tanto, mejorar los precios de los productos al exterior. Sin embargo las ventajas otorgadas por la tecnología pueden ser compensadas mediante mecanismos de costos —modificación salarial, incrementos en la productividad, modificación de tipos de cambio—. Por ello, las ventajas se pueden erosionar si no se cuenta con un proceso de innovación y desarrollo tecnológico permanente que además se apoye en un dispositivo institucional que preserve los beneficios del proceso innovador.
Generalmente al hacer referencia a la innovación de producto y proceso, se piensa en la explotación comercial de nuevos productos o nuevos procesos de producción, o bien a las mejoras significativas que se pueden realizar en ellos. Pese a ello, la mayor parte de la innovación que se realiza en países o regiones de menor desarrollo relativo es innovación de tipo incremental.
La innovación incremental se refiere a las mejoras sucesivas en productos y procesos ya existentes con la finalidad de incrementar la calidad, reducir costos o ampliar la gama de usos.
Mientras que la innovación radical se refiere a la introducción al mercado de productos o procesos totalmente nuevos, los cuales no pueden surgir a partir de la mejora a una tecnología ya existente.
Pensar en una estrategia que permita el incremento de la competitividad de las empresas, basada en el mejoramiento de la capacidad tecnológica y en específico en la generación de procesos de innovación, tiene que considerar que la mayoría de las empresas mexicanas realizan innovación de tipo incremental.

Consejos para mejorar competitividad
Esfuerzos de innovación para mejorar la competitividad de las empresas mexicanas:

a) Adquisición de tecnología incorporada al capital que comprende maquinaría y equipo con desempeño tecnológico mejorado, vinculado con la innovación creada por la empresa.

b) Adquisición de tecnología no incorporada al capital que incluye patentes, inventos no patentados, licencias, divulgación del saber hacer, diseños, marcas, servicios de computación y otros servicios científicos y técnicos relacionados con la innovación de producto y proceso.

c) Modernización organizacional, referida a la introducción de cambios en la organización del proceso productivo, incorporación de estructuras organizativas modificadas significativamente e instrumentación de nuevas orientaciones estratégicas.

d) La comercialización incluye las actividades relacionadas con la introducción al mercado de productos nuevos o mejorados. Este rubro comprende también estudios de mercado, modificaciones en la presentación y embalaje del producto, así como en los métodos de entrega.

e) Capacitación y formación especializada con relación a las tecnologías centrales del proceso productivo.

f) Retroalimentación, incorpora la capacidad de interacción necesaria para transmitir y recibir información y conocimiento de proveedores, subcontratistas, consultoras, instituciones de investigación y demás agentes que influyen en las posibilidades de innovación de la empresa. Así como el establecimiento de vínculos con otros agentes que permiten la asociación para la adquisición de insumos o el aprovechamiento conjunto de mercados.

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