Ciencia y tecnología

Estudiantes del IPN elaboran bioplástico con cáscara de pepino

Aunque existen otros bioplásticos a base de papa o de mango, que utilizan el almidón de su cáscara, el de pepino se degrada mucho más fácil en el mar por el alga espirulina

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 18 de febrero de 2020.— Alumnas del CECyT No. 6 “Miguel Othón de Mendizábal” del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon un bioplástico elaborado con cáscara de pepino, almidón y glicerina, una película de 70 por 60 centímetros, que también puede servir como fuente de nutrientes para animales marinos al contener alga espirulina y que puede biodegradarse en un lapso de cuatro a seis meses.

Ante la prohibición del uso de bolsas de plástico y otros productos de este material en la Ciudad de México, este material puede ser una alternativa resistente y degradable.

Aunque existen otros bioplásticos a base de papa o de mango, que utilizan el almidón de su cáscara, el de pepino se degrada mucho más fácil en el mar por el alga espirulina.

El producto denominado “Bio Cucumbis” obtuvo el segundo lugar en el concurso “Premio a los Mejores Prototipos de Nivel Medio Superior” organizado por el IPN, en la categoría Diseño para la Industria. Está dirigido al sector productivo, para la elaboración de bolsas de supermercado y utensilios desechables con este bioplástico amigable con el medio ambiente, informó el IPN en un comunicado.

Las jóvenes politécnicas, de la carrera de Técnico Laboratorista Químico, utilizaron la pectina presente en la cáscara de pepino y el almidón de la fécula de maíz para fabricar el bioplástico 100 por ciento degradable.

También le adicionaron alga espirulina, ácido acético para conservarlo, agua destilada y glicerina. El costo para generar siete películas de 50 por 70 centímetros es de 65 pesos, pero podría disminuir considerablemente al incrementarse la producción y el volumen de insumos.

El proyecto estuvo a cargo de Alejandra Lizbeth García Tejeda, Wendy Yotziri de Jesús Hernández, Alondra Carballido Juárez y Amanda Paola Bueno García. Su asesora fue la profesora Aydee Elizabeth Ramírez Sánchez.

Las estudiantes del IPN coincidieron en que el uso de las pectinas como polímeros para la obtención de bioplásticos se debe a que son materias primas abundantes y no son tóxicas, además de biodegradables.

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