Ciencia y tecnología

¿En realidad sirve el plasma convaleciente contra el COVID-19?

Los pacientes entubados disminuyen considerablemente los requerimientos de oxígeno del ventilador artificial, así como el tiempo de hospitalización

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 25 de mayo de 2020.— El remdesivir, la hidroxicloroquina, la azitromicina, el tocilizumab son algunos medicamentos que se utilizan de manera experimental para combatir al virus SARS-CoV-2 el cual ha causado cientos de miles de muertes en el mundo, sin embargo, también se habla de un tratamiento exitoso con transfusiones de plasma convaleciente, en pacientes graves con COVID-19.

Es un procedimiento utilizado durante la epidemia de gripe española, a inicios del siglo pasado y que actualmente han implementado organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Tecnológico de Monterrey.

La sangre se compone de glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y el plasma, el cual a su vez está hecho de agua, proteínas y anticuerpos. De ahí se extrae el plasma convaleciente, es decir, el que tienen personas que adquirieron la enfermedad y ya están recuperadas.

Para extraer plasma convaleciente se debe seleccionar a la persona indicada, es decir que se haya recuperado de la enfermedad y que hayan pasado al menos 14 días de los síntomas, que esté en buen estado de salud y que sea mayor de 18 años.

Además, sus venas deben tener un buen tamaño para facilitar la extracción de sangre y no haber tenido enfermedades previas como hepatitis B, sífilis o VIH.

Cuando una persona cumple los requisitos se le realiza una aféresis, es decir, se le conecta a una máquina que separa los glóbulos rojos y las plaquetas, de lo que únicamente es el plasma. El procedimiento dura entre 40 minutos a una hora y se obtiene un líquido con las inmunoglobulinas que le sirvieron al paciente para recuperare y ahora es convaleciente.

Este plasma es rico en anticuerpos, agua y proteínas. Se separará en dosis de 200 mililitros y luego se introduce en pacientes en estado crítico, con dificultad respiratoria, pero se debe revisar que provenga de una persona que sea compatible, o de lo contrario puede provocarle una intoxicación.

Se aplica una primera dosis para ver cuál es la reacción y al día siguiente se aplica una segunda dosis.

El plasma convaleciente es un método usado desde la epidemia de la fiebre española y funciona porque la persona convaleciente desarrolló anticuerpos contra el virus, lo que provoca que al transferirlos a una persona enferma le ayude a neutralizar al virus.

Es una especie de antídoto que va directo a fijarse al virus neutralizándolo y evitando que cause daño en otros órganos como pulmón o riñones.

Como resultado, tras las primeras 24 horas de aplicación de la primera dosis, las personas no entubadas disminuyen su dificultad respiratoria, así como la disnea e incluso pueden volver a hablar.

Mientras que los pacientes entubados disminuyen considerablemente los requerimientos de oxígeno del ventilador artificial, y el tiempo de hospitalización pasa de tres semanas a 12 u 11 días, es decir, hay una mayor disponibilidad de camas para pacientes infectados.

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