Ciencia y tecnología

Convivir con árboles contribuye a mejorar la salud de las personas

De acuerdo con la ONU, 92 por ciento de los habitantes del planeta no respira aire limpio

Teorema Ambiental/Redacción

Los árboles son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas, absorben los olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoniaco, dióxido de azufre y ozono). De igual manera, pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental, aumenta los niveles de energía y el proceso de recuperación, ayudando al mismo tiempo a bajar los niveles de la presión arterial y el estrés.

Estudios han demostrado que los pacientes que pueden ver árboles desde sus ventanas sanan más rápido y con menos complicaciones. Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad muestran menos síntomas cuando tienen acceso a la naturaleza. Estar entre árboles y la naturaleza mejora la concentración reduciendo la fatiga mental.

Cristóbal Thompson, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), resaltó que “el 29 de julio, agotamos la capacidad de recursos de todo el planeta para el 2019. Significa que la humanidad está utilizando la naturaleza 1.75 veces más rápidamente de lo que los ecosistemas de nuestro planeta pueden regenerarse. No es posible hacer eso sin consecuencias destructivas”.

Por ello, el pasado 10 de agosto se realizó una reforestación en el Bosque de Aragón, que contó con la presencia de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México; Marina Robles, secretaria de Medio Ambiente capitalino; José Luis Beato, secretario de Desarrollo Económico; maestro Jesús Antonio Esteva, y Francisco Chiguil, alcalde en Gustavo A. Madero.

“El compromiso de la AMIIF va más allá del fomento, impulso y acceso a la innovación farmacéutica, nuestro compromiso es por el bienestar de las personas y eso pasa por conservar el medio ambiente”, dijo el vocero de AMIIF.

La asociación se distingue por su compromiso con la salud y el bienestar de las personas, por lo que trabaja de manera estrecha y coordinada con autoridades de diversas instancias. Ejemplo de ello son las autoridades de salud y medio ambiente, relación que tiene el firme propósito de cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sustentable sobre la “Gestión sostenible de los bosques, la lucha contra la desertificación y detener la pérdida de la biodiversidad”, objetivo que se encuentra dentro de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible implementada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), agregó el vocero.

Un medio ambiente limpio es esencial para la salud y el bienestar de las personas. Por el contrario, cuando el medio ambiente presenta altos niveles de contaminación en el aire, agua y suelo, representa numerosos riesgos para la calidad de vida y la salud de las personas.

De acuerdo con la ONU, el 92 por ciento de los habitantes del planeta no respira aire limpio, ocasionando que cerca de siete millones de personas mueran anualmente de manera prematura por la exposición a las partículas finas contenidas en el aire contaminado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la contaminación del aire es un factor de alto riesgo para las enfermedades no transmisibles (ENT), ya que se estima que causa una cuarta parte, es decir, el 24 por ciento de todas las muertes de adultos por cardiopatías, el 25 por ciento de las muertes por accidentes cerebrovasculares, el 43 por ciento de las muertes por neumopatía obstructiva crónica y el 29 por ciento de las muertes por cáncer de pulmón.

Se estima que los 15 países (China, Estados Unidos, Unión Europea, India, Brasil, Rusia, Japón, Canadá, El Congo, Indonesia, Australia, Corea del Sur, México, Bolivia y Birmania) que emiten la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, tengan un impacto en la salud por la contaminación del aire del 4 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Asimismo, las acciones para alcanzar los objetivos de París, que implican salvar alrededor de un millón de vidas al año en todo el mundo para 2050, costarán alrededor del 1 por ciento del PIB mundial.

Las pérdidas económicas en materia de salud, como consecuencia de la contaminación del medio ambiente, se estiman en 4.6 billones de dólares al año, lo cual representa un 6.2 por ciento de la producción económica mundial, y se estima que dichos costos aumenten conforme se identifiquen nuevas asociaciones entre contaminación y enfermedad.

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