Ciencia y tecnología

Conoce de manera virtual el patrimonio subacuático de México

La Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH difundió la labor de conservación que realiza con estos tesoros y los difundió mediante Instagram, Sketchfab y YouTube

Teorema ambiental/Redacción

Ciudad de México 6 de abril de 2020.— Por su propia naturaleza, la arqueología subacuática es una disciplina que a menudo es poco accesible: lagunas en la alta montaña, grandes profundidades oceánicas y laberínticas cuevas inundadas en las que basta un ligero movimiento erróneo para perder la visibilidad o quedar atrapado en una restricción de rocas.

En esos espacios complejos, los arqueólogos subacuáticos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) indagan en el patrimonio cultural sumergido de México, localizando objetos históricos como submarinos del siglo XX, ofrendas prehispánicas, osamentas y animales prehistóricos, los cuales, no obstante su difícil localización, pueden conocerse y manipularse a través de diversos recursos digitales.

Como parte de la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, el INAH difundirá estos materiales a través de la página de internet de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) y de sus redes sociales.

“Muchos de esos proyectos”, comentó Roberto Junco Sánchez, titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS), “pueden conocerse en la página web www.sasinah.com en una versión renovada y diseñada para introducir a sus visitantes al quehacer de este centro de investigación, conocer quiénes lo integran, cuáles son sus trabajos actuales y cómo se puede contactar.”

“También pueden consultarse en redes sociales como YouTube, Instagram y Sketchfab, donde se difunde su quehacer cotidiano con narrativas que acerquen esa vocación, de forma amena, a nuevas generaciones”, agregó.

El perfil de la SAS en Instagram (@arqueologia_subacuatica_inah/) se alimenta, desde mediados del año pasado, con galerías fotográficas de las temporadas de campo que se realizan en Baja California Sur siguiendo las pistas de la Nao de China, la búsqueda de la flota hundida por Hernán Cortés en la Villa Rica, en Veracruz, o el Proyecto Arqueológico Hoyo Negro, cuya labor continúa en cuevas inundadas de Tulum, Quintana Roo.

Alberto Soto, fotógrafo y administrador de las redes sociales de la SAS, menciona que otras funciones de Instagram, como las “historias”, permiten, mediante pequeños clips de video, acercar al público a la práctica en campo de la arqueología subacuática: cómo se preparan las expediciones y quiénes participan en ellas, el modo en que se alistan los equipos de buceo y los magnetómetros, o la forma en que se excava bajo superficies acuáticas, entre otros procesos.

En el canal de la SAS en YouTube (Subdirección de Arqueología Subacuática INAH), creado en febrero pasado, se suben videos cortos y documentales que profundizan en proyectos de investigación como:

El del cañonero Tampico, un naufragio de la época de la Revolución Mexicana que fue localizado en 2019; el de recolección de materiales originarios de Asia, como porcelana china, en las inmediaciones del Fuerte de San Diego, en Acapulco; la conformación del Atlas Arqueológico de Cuevas y Cenotes de la Península de Yucatán; o de las de recientes inmersiones en el manantial de la Media Luna, ubicado en San Luis Potosí.

Respecto a este sitio arqueológico potosino, está el documental Arqueología Subacuática en el manantial de la Media Luna, elaborado en 1983 por el entonces Departamento de Arqueología Subacuática del INAH (antecesor de la SAS).

Finalmente, destacaron el perfil de la SAS en Sketchfab (/SAS-INAH), sitio web donde pueden consultarse diversos modelos en 3D, creados a partir de tecnologías como la fotogrametría, un ejemplo de estos es el del submarino USS H-1 Seawolf, el cual se hundió en 1920 cerca de la isla Santa Margarita, Baja California Sur.

Disponibles tanto para especialistas como para público en general, también están las reconstrucciones virtuales de vasijas prehispánicas, osarios antiguos, anclas del siglo XVI o naufragios que actualmente siguen bajo investigación, como es el caso del pecio “El Ángel”, en la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro, Quintana Roo.

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