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Editorial 3w México
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Septiembre 1, 2000 en la Sección Ciencia y tecnología.

Alemania, energía solar y reunificación

Como una de las economías industrializadas más poderosas del orbe, apenas superada por Estados Unidos y Japón, a partir de la reunificación, Alemania diseña políticas de desarrollo que la mantienen en la vanguardia del desempeño occidental.

Un recorrido por las principales ciudades de la nación germana muestra el portento y también, claro, los grandes desafíos de la prodigiosa cultura alemana, una de las cunas de la civilización moderna.

A diez años de la reunificación, Alemania padece una serie de complicaciones que aún no determina cómo destrabar, si bien las expectativas de su crecimiento la proyectan como una potencia sustentada en múltiples muestras de desarrollo.

En materia ambiental, por ejemplo, Alemania marcha en primer término con las dimensiones de sus proyectos solar y nuclear, no exento éste de las grandes polémicas en torno al átomo.

Se trata de la primera nación que, en coordinación entre sociedad y gobierno, incluida la sólida iniciativa privada, emprendió un proyecto como país para examinar las posibilidades de aprovechar la energía solar, con participación de los principales institutos de investigación, no sólo de los centros académicos y de desarrollo tecnológico, sino de las grandes compañías.

A diferencia de las economías en desarrollo, en donde el Estado marca la pauta en investigación científica y desarrollo tecnológico, la evolución tecnológica alemana depende de los requerimientos del mercado.

Aún antes de los escenarios del cambio climático, Alemania desarrolló un macroproyecto de energía alternativa, que en Europa, al seno de la Unión, se ha generado una megatendencia hacia las diferentes opciones de combustibles.

Este camino ha generado modelos integrales, por ejemplo, en torno al hidrógeno o la célula de combustible como la próxima generación de energía en los vehículos. ¿Qué caso tiene generar hidrógeno con electricidad, si las fuentes de generación de ésta dependen en 70 por ciento todavía del petróleo, cuyos derivados son origen principal de la contaminación? La respuesta ha planteado un escenario de investigación y desarrollo para la energía solar, que comienza a ser impulsada, aun cuando subsiste la economía del petróleo.

El gobierno ha lanzado un programa para que en las casas de algunas regiones, la población instale paneles fotovoltaicos para generar electricidad, la cual se destina sobre todo a la calefacción, pues en Alemania el disfrute del sol es muy escaso y se reduce, con plenitud, al verano, pues el resto del año virtualmente sólo es invierno.

La capacidad tecnológica de estos paneles permite a los usuarios disponer de excedentes que serían entregados a la red general de servicios, de modo que además de obtener ahorros económicos en la facturación individual y beneficios ambientales colectivos, se contribuya al menor consumo de energéticos fósiles.

Hoy, los productores alemanes de equipos solares ocupan el primer lugar en el orbe, lo que comienza a acumular una experiencia fundamental en el desempeño energético de las próximas décadas, cuando las telecomunicaciones se basen en fuentes alternas.

El plan tiene mucho que ver con la transformación de la cultura energética de la sociedad, la cual debido a que vive la mayor parte de los días con escasa luz solar está adaptada a un uso eficiente de los combustibles, que ahora comienzan a transitar hacia nuevas opciones.

Existe una gran tendencia hacia la energía “verde”, en lugar de utilizar sólo la proveniente de plantas nucleares.

Además, por medio de planes de construcción especiales, se puede aprovechar la energía solar y ahorrar calefacción (arquitectura solar), sin mencionar los colectores utilizados para calentar agua y desplazar el tradicional boiler.

De los diez mil aparatos de energía solar existentes en Alemania una buena parte se localiza en el estado federal de Renania del Norte-Wesfalia, seguido por Baviera y Baden-Württemberg.

A escala internacional, sólo Japón y Estados Unidos compiten de forma similar con Alemania. En Europa, justamente países como Portugal o España ocupan un nivel inferior en este sector.

Incluso Grecia e Italia son considerados “subdesarrollados en el área de la energía solar”, aun cuando disponen de mayores niveles de insolación, pero casi no canalizan recursos hacia la investigación solar.

En esta área de investigación científica y desarrollo tecnológico, Alemania también ocupa las primeras posiciones en el ámbito mundial. En 1981 fue fundado el primer instituto fuera de academia para la investigación solar en Europa. No obstante, la cantidad de energía fotovoltaica representa menos de 1 por ciento del total de la energía necesaria en la nación germana. Esto es, una vigésima parte de una planta de energía nuclear grande.

Los estudios indican que en el año 2050 el porcentaje ascenderá a 20 por ciento del total de energía producida en el país europeo, lo que también prevé una duplicación de la cifra de aparatos regenerativos de energía, incluida la energía de biomasa y de viento.

Los consorcios petroleros figuran entre los activos promotores, vislumbrando el cambio. A Shell le pertenece la fábrica de celdas solares más grande de Alemania y las empresas de energía eléctrica invierten cada vez más en la formación y preparación en esa especialidad.

Reunificación atrapada

Esta redefinición tiene que ver con la vanguardia en la que regularmente se halla la nación germana, no exenta, pese a todo, de complicaciones, a diez años de la reunificación.

Al caer el muro, la parte occidental debió asumir que reincorporar los territorios del polo oriental, sometido al entonces bloque soviético, implicaría grandes costos, no sólo económicos, sino sociales.

Así, la mayor parte de las instalaciones fabriles de la parte oriental tuvieron que ser cerradas para efectuar una reconstrucción desde los cimientos, lo que proyectaba grandes expectativas de largo plazo, pero en lo inmediato habría grandes complicaciones.

La fundamental, sin duda, fue el desempleo. La mayor parte de jóvenes, sin la preparación académica lograda en la parte occidental, quedó sin opciones productivas, en tanto la población emergentemente productiva de la porción occidental vio un mercado laboral súbitamente saturado.

El desarrollo industrial de la Alemania de Berlín, redujo en distintas circunstancias el respaldo fiscal de Bonn. El desarrollo industrial cada vez perdió más impulso y tres cuartas partes de las transferencias anuales del oeste al este, se destinaban al consumo y la seguridad social, mientras que sólo una cuarta parte iba directo a inversión. Con esto aumentó el nivel de la deuda para todos los germanos.

A diez años de la reunificación, las complicaciones son difíciles, pero el potencial de progreso es mayor. Por esa razón, México ve en Alemania uno de los principales socios comerciales, una vez que ha sido firmado el acuerdo con la Unión Europea.







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