Cambio climático

Pulso climático divide a científicos

TORONTO, CANADÁ, (TIERRAMÉRICA).— Los pronósticos del reporte del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que plantea aumentos de hasta 4 grados en la temperatura planetaria para 2100, son muy sólidos para algunos científicos, pero para otros resultan conservadores.

El Cuarto Informe de Evaluación del Grupo (IPCC, por sus siglas en inglés), de 1,600 páginas y cuya primera parte fue presentada el 2 de febrero en París, señala que es abrumadora la evidencia sobre el calentamiento planetario y la responsabilidad que les cabe a los humanos al respecto y hace varias predicciones sobre la materia.

Pero según algunos climatólogos, dichos pronósticos pueden ser demasiado prudentes, ya que no tomaron en cuenta los estudios más recientes, sobre el deshielo en Groenlandia, por ejemplo.

“El IPCC es inherentemente un grupo cauto y sensato de científicos, y por momentos es frustrantemente conservador”, opinó David Archer, climatólogo de la Universidad de Chicago.

Hay que entender que los informes del IPCC no publican hallazgos propios. Más de 2,500 científicos de más de 130 países compilan y analizan investigaciones previamente publicadas y pasan años conciliando las muchas diferencias existentes y trabajando en una presentación resumida de la información.

El informe predice, por ejemplo, que las temperaturas aumentarán de 1.8 a 4 grados para el año 2100, en contraste con los pronósticos de su anterior informe, en 2001, cuando ofrecieron un espectro de entre 1.4 y 5.8 grados.

“La principal diferencia (entre el cuarto informe y el anterior) es que ahora las conclusiones son tan bien apoyadas por los datos observados que nadie puede dudar razonablemente que estamos en medio del calentamiento global”, dijo a Tierramérica Stefan Rahmstorf, quien colaboró con el cuarto informe del IPCC.

“Más allá de unas pocas excepciones, los informes del IPCC esencialmente coinciden”, señaló Rahmstorf, profesor de física de los océanos en el alemán Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.

Pero hay excepciones y tal vez la más controvertida sea el impacto del derretimiento de glaciares y capas de hielo en el aumento del nivel del mar.

Versiones del Cuarto Informe de Evaluación filtradas a los medios antes de su difusión oficial, pronosticaron un aumento del nivel del mar de entre 28 y 43 centímetros para 2100, sustancialmente menos que la predicción de 2001, de entre nueve y 88 centímetros.

A causa de una fecha límite obligatoria, el cuarto informe no incluye evaluaciones de los últimos estudios publicados, que muestran que las capas de hielo en Groenlandia y otras partes se derriten mucho más rápidamente de lo que se pensaba.

Una investigación del propio Rahmstorf, publicada en la revista Science en diciembre, establece que es más probable que el nivel del mar aumente entre 50 y 140 centímetros para 2100.

En el cuarto informe, “los números sobre el nivel del mar son extremadamente conservadores, y los modelos climáticos no reflejan las observaciones más recientes de lo que está ocurriendo en Groenlandia”, afirmó Andrew Weaver, climatólogo de la Escuela de Ciencias de la Tierra y los Océanos de la canadiense Universidad de Victoria.

Lo que sí incluyen los modelos climáticos son los hallazgos del Servicio Mundial de Control de Glaciares (WGMS) en la ciudad suiza de Zurich, de que los glaciares montaña están cediendo tres veces más rápidamente que en los años ochenta del siglo pasado.

Desde 1850, la mitad de los glaciares montaña del mundo se derritió y las temperaturas globales aumentaron apenas 0.8 grados. El futuro aumento de dos grados significa que “en el siglo XXI sobrevivirán solamente los glaciares más grandes y elevados”, dijo Michael Zemp, de WGMS.

Pese al conservadurismo y a la virtual unanimidad entre los expertos que participan en los reportes del IPCC, habrá organizaciones e individuos que negarán la responsabilidad humana en el cambio climático, y culpen a las variaciones solares, por ejemplo, por el aumento de temperaturas.

“Esas explicaciones fueron refutadas científicamente hace tiempo, pero reaparecen regularmente bajo nuevas formas. Todavía hay muchos, especialmente en América del Norte, que buscan excusas para enterrar sus cabezas en la arena”, dijo Archer, de la Universidad de Chicago.

“El nuevo informe del IPCC usó 19 modelos climáticos diferentes, más del doble que el anterior. En los últimos seis años se hizo un esfuerzo enorme para estandarizar y mejorar la precisión de estos modelos”, dijo a Tierramérica John Fyfe, del Centro Canadiense para el Análisis Climático de Victoria.

“Extremadamente complejos, los modelos climáticos solamente pueden verse en las mayores supercomputadoras del mundo. Ahora hacen un trabajo muy bueno de simulación precisa del clima en los últimos 150 años, y son muy buenos calculando temperaturas futuras”, dijo.

También mejoraron mucho pronosticando cómo serán las condiciones en áreas grandes, como las praderas canadienses, donde se espera sequías más frecuentes.

La de París fue la primera parte de las tres que constituyen el cuarto informe. Las próximas dos partes, que abordarán los impactos del cambio climático y cómo mitigarlos, serán difundidas en abril y mayo.

“Comparada con el informe de 2001, la primera parte del cuarto informe, que trata sobre la ciencia física relacionada con el cambio climático, incorpora muchas más observaciones directas, lo que incrementó la confianza en los resultados”, dijo David Fahey, del Laboratorio de Investigaciones de Sistemas de la Tierra, de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional estadounidense.

“Este informe representa un tremendo salto adelante en nuestra comprensión del clima”, expresó a Tierramérica Fahey, quien redactó parte del texto.

Sin embargo, más allá de detalles, este reporte indica lo mismo que los anteriores del IPCC: el cambio climático está ocurriendo y va a empeorar. “Y podría ser mucho peor, si no se actúa ahora para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para mí, el cambio climático es como un tren que se descarrila en cámara lenta”, resumió Fahey.

Fuente: Tierramérica

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