Cambio climático

Piden homologar reactivación y protección ambiental en nueva normalidad

Fortalecer la base científica para sustentar la política nacional en todos los procesos de gestión: Víctor Hugo Páramo

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 5 de junio de 2020.— Durante la videoconferencia La Transición Urbano-Ambiental: Hacia una política nacional de calidad del aire, como parte del ciclo Diálogos Ambientales en Sana Distancia, el coordinador ejecutivo de la Comisión Ambiental Metropolitana (CaMe), Víctor Hugo Páramo, planteó que ante la “nueva normalidad” se debe crear un nuevo modelo de desarrollo económico vinculado con la protección ambiental y la salud humana.

Como medidas inmediatas propuso reducir los viajes en automotores, con herramientas como home office, el programa Hoy No Circula, el escalonamiento de horarios laborales, y fomentar una movilidad activa y saludable. Asimismo, señaló la necesidad de impulsar las energías renovables y actuar con más rigor contra los grandes emisores y contaminantes.

Destacó que es necesario reformar el marco normativo para poner por delante el derecho a un ambiente sano. En este sentido, explicó que se tiene que trabajar en una ley que considere en detalle los mecanismos completos de la gestión ambiental de la calidad del aire.

Finalmente, señaló que se debe fortalecer la base científica para sustentar la política nacional en todos los procesos de gestión, por ejemplo, el monitoreo, el inventario de emisiones, la química atmosférica, la modelación de la calidad del aire y, sobre todo, los efectos y costos de contaminantes en la salud, para actuar con eficiencia y eficacia en la mitigación de emisiones.

Amparo Martínez Arroyo, directora general del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), aseguró que las ciudades son el centro de la lucha contra el cambio climático, lo que permite tomar medidas coordinadas para mejorar la acción sobre el clima.

Indicó que aun cuando las ciudades ocupan un 2 por ciento de la superficie del planeta, albergan al 50 por ciento de la población y consumen más del 75 por ciento de la energía mundial y para 2030 el porcentaje de la población subirá a 60 y llegará al 70 por ciento en 2050.

Comentó que los contaminantes climáticos de vida corta, como el metano, carbono negro, ozono troposférico y varios hidrofluorocarbonos (HFC) son una gran oportunidad para frenar en el corto plazo el incremento de la temperatura, por lo que es indispensable considerarlos en el periodo de la nueva normalidad, ya que la pandemia demostró que la población que vive en condiciones de alta contaminación atmosférica es mucho más susceptible de tener complicaciones por COVID-19.

Destacó la importancia de fortalecer el monitoreo de la calidad del aire en las zonas rurales, ya que cada vez presentan más problemas de salud por el uso de herbicidas y malos manejos ambientales y hay muchas herramientas para actuar contra el cambio climático y la calidad del aire, pero también habrá más conocimientos que se irán incorporando mediante el trabajo científico coordinado.

En tanto, el director general de Calidad del Aire de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Sergio Hernández Villaseñor, consideró que para mejorar la calidad del aire de zonas metropolitanas como la del Valle de México es necesario actualizar los marcos regulatorios en materia de emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas, en industrias, servicios, vehículos y productos.

Aclaró que los óxidos de nitrógeno no son precursores del ozono, sino los COV, y que durante el periodo citado aumentaron por los incendios generados en la periferia del Valle de México, siendo los principales responsables de este problema hasta en 11 por ciento.

Además de ello, insistió en la necesidad de impulsar la transición energética de los distintos sectores sociales, avanzar en temas de movilidad, con transporte alternativo y un reforzamiento de la educación y comunicación ambiental, que incluya la participación de las 59 zonas metropolitanas del país, las cuales deberán trabajar de forma conjunta para lograr políticas unificadas.

Al abordar el tema de la Política Nacional de Calidad del Aire, Adrián Fernández Bremauntz, director de la Iniciativa Climática de México, reconoció que en el país se ha avanzado bastante en las últimas tres décadas, pero estamos aún muy lejos de tener una calidad del aire adecuada en casi todas las ciudades del territorio nacional.

Destacó la salud como algo fundamental de considerar, ya que en el mundo nueve de cada diez personas viven en sitios donde se exceden alguno o varios de los criterios de calidad del aire que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Explicó que las normas oficiales mexicanas (NOM) de calidad del aire han ido incorporando los hallazgos científicos de estudios epidemiológicos que revelan la incidencia de morbilidad y mortalidad prematura por la contaminación, principalmente por partículas finas PM2 y PM5 en más de 500 ciudades en el mundo, la cual afecta a entre diez mil y 20 mil personas en México al año.

Dijo que los estudios toxicológicos han detectado compuestos cancerígenos del aire en los seres humanos, ya sea por actividades, combustibles u otros elementos que en algunos casos se han tenido que eliminar, y citó los estudios de exposición personal que se refieren a la modelación de calidad del aire y las concentraciones de los contaminantes en cada una de las zonas de una ciudad, su distribución, abundancia y la presencia de diferentes grupos en determinados horarios.

Fernández Bremauntz puso en relieve las políticas públicas emprendidas en las últimas décadas, y adelantó que pronto se avanzará aún más al publicarse la actualización de las NOM 044, 045 y 163 que brindarán vehículos más eficientes.

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