Cambio climático

Huella de carbono en la agricultura se reduciría con fertilizantes de última generación

El sector agropecuario es responsable del 23 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). La ganadería origina un tercio de estas

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 16 de octubre de 2019.— ¿Es sostenible el incremento de la producción agrícola? ¿Qué efecto tienen, por ejemplo, la producción y el uso de los fertilizantes minerales? Una de las empresas más importantes en el diseño de productos de nutrición para cultivos, Yara, considera que hay una relación a presente y futuro de la agricultura y el cambio climático. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) cree que ningún otro fenómeno impactará con tanta fuerza las zonas rurales y los sistemas alimentarios del planeta.

Por eso, el pasado 13 de octubre se celebró el Día Mundial de los Fertilizantes, donde los industriales de todo el mundo mostraron sus avances para impulsar una producción de alimentos, baja en emisiones y así contribuir a detener el aumento de la temperatura promedio del planeta en menos de 2 °C, para ello, diseñan productos que generen condiciones meteorológicas que muchos agricultores aún no sabrían cómo manejar.

“El primer paso es no cambiar el uso del suelo; debemos mantener los grandes depósitos de carbono, como bosques por ejemplo, que además de prestar un servicio crítico al ecosistema ayudan a preservar la biodiversidad. El segundo es impulsar la adopción de mejores prácticas en el uso de los fertilizantes minerales; aplicar fuentes de nitrógeno más eficientes, tales como los nitratos, que permiten aumentar el rendimiento en cosecha y reducen el impacto medioambiental”, afirma Chrystel Monthean, Business Unit Manager de Yara para Latinoamérica.

Según un reciente estudio del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la agricultura, la ganadería y los cambios de uso de la tierra son responsables por el 23 por ciento de las emisiones de gases que producen el calentamiento global. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la contribución de esta región es 1.5 veces superior, llegando al 42 por ciento.

Por ello, se requieren nuevas formas de hacer agricultura y modernizarla, adoptar nuevas tecnologías de nutrición vegetal. Diferentes tipos de fertilizantes poseen distintas huellas de carbono, y solo aquellos de última generación pueden reducirla en la producción de alimentos. La huella de carbono es un indicador de los GEI emitidos a la atmósfera, en el ciclo de vida de cualquier producto.

“En algunas etapas de su ciclo de vida, los fertilizantes emiten gases de efecto invernadero (GEI), tales como CO2 (dióxido de carbono) y N2O (óxido nitroso). Sin embargo, los fertilizantes también estimulan la captación de CO2 por parte de las plantas y, al impulsar mayores producciones de alimento por unidad de tierra arable, ayudan a prevenir la deforestación y evitan cambios en el uso del suelo”, explica Margarita González, directora de Agronomía de Yara para Latinoamérica.

Asimismo, cuando los fertilizantes se fabrican con baja huella de carbono y tienen fuentes de nitrógeno más eficientes, como los nitratos producidos en plantas europeas, contaminan mucho menos el aire, mitigan el cambio climático y facilitan una mayor producción de biomasa para fuentes de energía alternativas, tales como la caña de azúcar y el maíz.

Actualmente, la mitad de la comida que se produce en el mundo, para personas y animales, es posible gracias al uso de los fertilizantes. Lamentablemente, según la FAO, hoy se pierden cuatro hectáreas de tierras de cultivo por minuto en el mundo.

Sin duda, esto constituye una grave amenaza para la seguridad alimentaria de todos. Por eso, los suelos pueden nutrirse con fertilizantes orgánicos, cuando se encuentran disponibles en el suelo, pero también deben complementarse con fertilizantes minerales eficientes, a fin de mantener el contenido adecuado de elementos esenciales, que los cultivos necesitan para su correcto desarrollo.

En muchas ocasiones, los suelos presentan deficiencias de hasta un 85 por ciento en macro y micronutrientes, lo cual origina, en el caso de los seres humanos, problemas de crecimiento, debilidad muscular, osteoporosis y diabetes, entre otras enfermedades. Para Yara, estas deficiencias podrían prevenirse desde los alimentos, mediante una adecuada nutrición de cultivos con los nitratos.

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