Cambio climático

Cinco advertencias del IPCC sobre el cambio climático

Luego de la Cumbre de Acción Climática convocada por la ONU a inicios de esta semana, el IPCC alertó sobre los efectos cada vez más fuertes del cambio climático en el planeta

Teorema Ambiental/Redacción

Nueva York, EEUU, 27 de septiembre de 2019.— El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), publicó un nuevo informe sobre la situación de los océanos y la criosfera (las partes de la superficie terrestre donde el agua está congelada) en un clima cambiante, como parte de la Cumbre de Acción Climática que convocó la ONU en la ciudad de Nueva York a inicios de esta semana.

Este trabajo señala nuevos elementos benéficos relacionados con limitar el calentamiento global a la escala más baja posible, en caso que se cumplan los compromisos establecidos por los países que firmaron el Acuerdo de París en 2015.

El Informe Especial del IPCC proporciona datos clave para los líderes mundiales que se reúnen en las próximas negociaciones sobre el clima y el medio ambiente, como la Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) en Chile en diciembre.

En la actualidad, el calentamiento global ya alcanzó 1 °C por encima del nivel preindustrial, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y actuales. Este aumento, que parece marginal, ya afectó a los glaciares y las capas de hielo en las regiones polares y de montaña que han perdido su masa, lo cual ha ocasionado que liberen grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) que tenían secuestrado, además reflejan menos cantidad de irradiación solar de regreso al espacio y ocasionaron un aumento en el nivel del mar, que también se ha calentado.

“Existe evidencia abrumadora de que esto involucra profundas consecuencias para los ecosistemas y las personas”, advierte el comunicado.

Estas modificaciones en el océano y la criosfera afectan a unos 670 millones de personas que viven en la alta montaña y 680 millones de personas en zonas costeras bajas, así como a cuatro millones de personas que viven permanentemente en la región del Ártico y los pequeños estados insulares en desarrollo albergan a 65 millones de personas, principalmente en el Caribe, el océano Pacífico y una porción del Índico.

Más de 100 científicos independientes de 36 países evaluaron los últimos estudios relacionados con el océano y la criosfera, y el Informe del IPCC hace referencia a unas siete mil publicaciones científicas y señala que la adaptación a la crisis climática depende de la capacidad de los individuos y las comunidades y de los recursos disponibles.

“Si reducimos las emisiones bruscamente, las consecuencias para las personas y sus medios de vida seguirán siendo un desafío, pero potencialmente será más manejable para los más vulnerables. Aumentaremos nuestra capacidad de desarrollar resiliencia y habrá más beneficios para el desarrollo sostenible”, indica el documento.

“El océano y la criosfera del mundo han estado acumulando el calor del cambio climático durante décadas, y las consecuencias para la naturaleza y la humanidad son graves”, dijo Ko Barrett, vicepresidente del IPCC.

Si bien el nivel del mar ha aumentado en todo el mundo alrededor de 15 cm durante el siglo XX, actualmente aumenta más del doble de rápido (3.6 mm por año) y se acelera, según el IPCC. Pero en los siguientes siglos continuará si no se detiene el calentamiento y podría subir a una tasa de 30 a 60 cm. Para 2100, incluso si las emisiones se reducen drásticamente y el calentamiento global se limita a muy por debajo de 2 °C, podría haber aumentos de entre 60 a 110 cm.

El aumento del nivel del mar hará también que se incremente la frecuencia de los eventos oceánicos extremos como mareas altas y tormentas intensas. Hay indicios de que con cualquier grado de calentamiento adicional habrá eventos extremos en muchas regiones del planeta para 2050.

Este hecho aumenta el riesgo de catástrofes en muchas ciudades costeras bajas y pequeñas islas. Incluso algunas islas quedarían inhabitables porque serán cubiertas por el agua, pero los umbrales de habitabilidad siguen siendo extremadamente difíciles de evaluar, según el informe.

Además, estos cambios ya están alterando las especies en toda la red alimentaria del océano, con impactos en los ecosistemas marinos y las personas que dependen de ellos.

Hasta la fecha, el océano ha absorbido más del 90 por ciento del exceso de calor en el sistema climático. Para 2100, el océano absorberá entre dos y cuatro veces más calor que entre 1970 y el presente si el calentamiento global se limita a 2° C, y de cinco a siete veces más con mayores emisiones.

Esto provocará que se reduzca la mezcla entre las capas de agua y, como consecuencia, el suministro de oxígeno y nutrientes para la vida marina se reducirán porque disminuirá la fuerza de las corrientes marinas.

Además, las olas de calor marinas se han duplicado en frecuencia desde 1982 y se proyecta que aumenten aún más en frecuencia, duración, extensión e intensidad. Su frecuencia será 20 veces mayor si el calentamiento es de a 2 °C de calentamiento, en comparación con los niveles preindustriales. Ocurrirían 50 veces más a menudo si las emisiones continúan aumentando.

El calentamiento y la acidificación de los océanos, la pérdida de oxígeno y los cambios en el suministro de nutrientes ya están afectando la distribución y abundancia de la vida marina en las zonas costeras, en el océano abierto y en el fondo del mar.

Por otro lado, las personas en las regiones montañosas estarán cada vez más expuestas a los peligros y los cambios en la disponibilidad de agua. Los glaciares, la nieve, el hielo y el permafrost están disminuyendo y continuarán haciéndolo. Se proyecta que esto implicará riesgos para las personas, por deslizamientos de tierra, avalanchas, desprendimientos de rocas e inundaciones.

Se prevé que los glaciares más pequeños de Europa, África oriental, los Andes tropicales e Indonesia perderán más del 80 por ciento de su masa de hielo actual para 2100 en escenarios de altas emisiones y generará efectos colaterales en actividades como el turismo y los bienes culturales.

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