Biodiversidad

La UNAM trabaja en la conservación de los colibríes

En México hay más de 50 especies de estas aves, 19 de ellas en la Ciudad de México

Ciudad de México, 28 de enero de 2021.— Así como las abejas y murciélagos, los colibríes tienen una función polinizadora, por lo que su misión dentro de los ecosistemas es muy importante. Sin embargo, el día de hoy está perdiendo su hábitat por la urbanización masiva causando así un desequilibrio natural.

Al considerar que en México hay más de 50 especies de estas aves —19 de ellas en la Ciudad de México—, y para preservar su existencia, la UNAM ha trabajado en la instalación de jardines artificiales dentro de la capital mexicana y el Estado de México con la ayuda de María del Coro Arizmendi Arriaga, promotora del proyecto Jardines de Colibríes.

Dicha iniciativa, que hasta antes de la pandemia ya había logrado la creación de 90 de estos sitios, surgió como parte de la campaña de protección de polinizadores de América del Norte. Fue la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala quien propuso el primer jardín para cuidar el hábitat natural de los colibríes, aumentar su población y estimular una educación ambiental entre los ciudadanos, aclaró la también directora esta institución, Arizmendi Arriaga.

Estos espacios fueron diseñados con plantas nativas con flores largas, tubulares, rojas, amarillas, moradas y rosas, entre las que se encuentran la lavanda o el toronjil, por ejemplo, y que tienen la capacidad de atraer a esta especie de aves polinizadoras.

Entre los jardines que la Dra. María del Coro Arizmendi construyó con sus colaboradores, están los de los institutos de Educación Media Superior (IEMS) Iztapalapa, Iztacalco, Tlalpan, Álvaro Obregón y Milpa Alta; en el caso del IEMS 4 Iztapalapa, se puso en marcha además una estrategia terapéutica, la “colibrí-terapia”, la cual pretende hacer que los jóvenes sean más resilientes fortaleciendo su estructura psicológica.

Además, surgió con la Secretaría del Medio Ambiente en CDMX el programa Mujeres Polinizadoras, impartido en los Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (Pilares) en distintas alcaldías, y a través de los cuales promueven que las mujeres adopten una extensión de tierra para formar un jardín de este tipo, así como para sembrar plantas medicinales y alimenticias.

María del Coro comentó que estos proyectos han logrado que haya un aumento en el número de colibríes y han favorecido la llegada de otras especies, sin embargo, recalcó que muchos podemos ayudar colocando plantas que aseguren la floración y colocar bebederos con azúcar para así preservar estas aves.

“Es cierto que estas aves van a todos lados, comen en tu jardín, en tu bebedero, pero necesitan también de árboles y hábitat para reproducirse; entonces, debemos conservar el entorno natural y esa es la educación ambiental que estamos intentando hacer con la sociedad que nos pide información para realizar bebederos y jardines”, agregó.

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