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Especies

Unidades de Conservación, espacios para restaurar la vida silvestre

En México, el 20 % del territorio nacional se destina voluntariamente al aprovechamiento sostenible de especies salvajes de flora y fauna

Teorema Ambiental/Redacción

La vida salvaje es un patrimonio de incalculable valor que se preserva en México a través de las Unidades de Manejo de Conservación de la Vida Silvestre (UMA), sitios que representan un esfuerzo orientado a compatibilizar y reforzar la conservación de la biodiversidad con las necesidades de producción y desarrollo socioeconómico del sector rural de México.

Fauna y flora silvestres constituyen la inmensa biodiversidad de México y le dan al país un sitio privilegiado en el mundo. En conjunto con el territorio que habitan, aportan invaluables beneficios a la humanidad.

Al 30 de junio de 2017 el Sistema de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (SUMA) reportaba que las UMA se encuentran instaladas en más de 38.5 millones de hectáreas de extensión, es decir, en el 20 por ciento del territorio nacional.

Las UMA son predios de propietarios o poseedores que voluntariamente los destinan al aprovechamiento sostenible de las especies silvestres que ahí habitan.

Estos predios o instalaciones cuentan con un registro ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) con el propósito expreso de conservar el hábitat natural mediante el manejo de poblaciones y ejemplares de especies silvestres.

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En estas unidades se realizan tareas de restauración, protección, mantenimiento, recuperación, reproducción, repoblación, reintroducción, investigación, rescate, resguardo, rehabilitación, exhibición, educación ambiental y aprovechamiento sustentable.

Con lo anterior se contribuye a dar continuidad a los procesos evolutivos de las especies silvestres y a la generación de servicios ambientales como la regulación climática, conservación de ciclos hidrológicos, fijación de nitrógeno, formación de suelo, captura de dióxido de carbono (CO2), control de la erosión, polinización de plantas, control biológico de plagas y degradación de desechos orgánicos.

Las UMA también pueden funcionar como destinos ecoturísticos, centros de exhibición de vida silvestre, producción de pies de cría, bancos de germoplasma o centros de investigación.

Mediante las UMA se ha permitido que las tierras antes destinadas a la agricultura y ganadería que devinieron improductivas, sean destinadas a la conservación de la vida silvestre y al manejo de los hábitats.

Con estas modalidades para la conservación de la vida silvestre se generan fuentes alternativas de empleo y mayor bienestar para las familias del sector rural. Pero lo más importante de este esquema de conservación es el fomento de la conciencia social sobre el valor de la biodiversidad, los ecosistemas y los servicios ambientales que prestan.

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