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Especies

No todas las emociones son exclusivas de los humanos

La ciencia ha demostrado que algunas especies animales son capaces de experimentar sensaciones similares a las de los humanos en una serie de circunstancias

Teorema Ambiental/Redacción

La capacidad de experimentar emociones como: placer, dolor y miedo no es única de los seres humanos, también es vital para la supervivencia de los individuos de otras especies.

La biología evolutiva y las ciencias del comportamiento han demostrado que el sistema nervioso de los humanos tiene impactantes similitudes con algunos mamíferos.

Para demostrarlo, el primatólogo y antropólogo español Pablo Herreros asegura que algunas emociones que pensábamos exclusivamente humanas, las compartimos evolutivamente con otros parientes, tal como lo explica en su libro La inteligencia emocional de los animales.

1. Sentido de la justicia
Una inteligencia promedio puede distinguir entre lo que es justo y lo que no. Esto ocurre con los monos capuchinos. Estos mamíferos se niegan a cooperar cuando sienten que se les ha tratado de manera injusta, según un estudio del Centro Yerkes de Primates, en Atlanta, Estados Unidos.

En un experimento, les daban trozos de pepino a estos monos a cambio de fichas plásticas. Luego, le dieron una uva (que es más valiosa para estos monos) solo a uno de ellos. De inmediato el resto se negó a seguir colaborando. Algunos hasta lanzaron los pepinos a la cara de los humanos.

2. Deseo de venganza
Un famoso episodio ocurrido en 2016 en la India, cuando una manada de elefantes invadió la población, obligando a los habitantes a correr por sus vidas. Los animales buscaban el cuerpo de una hembra que había muerto luego de caer en un canal de irrigación.

Pero hay otros animales que han manifestado más fuertemente su rencor, con sus adiestradores. Los chimpancés, son un ejemplo de esto pues son capaces de recordar a amigos y enemigos.

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3. Amor maternal
Hay varios ejemplos de amor maternal de animales que han cuidado de sus crías con tanta pasión como la de una persona: Christina, una chimpancé de Tanzania cuya cría nació con síndrome de Down y una hernia que le impedía sentarse por sí sola.

Investigadores de la Universidad de Kioto, Japón, registraron los cuidados extremos de esta madre, que era capaz de dejar de comer para atender a su cría. La pequeña murió a los dos años de edad, pero antes de eso, Christina no dejó que otros la cargaran, como si supiera que nadie podía hacerlo mejor que ella.

Otro caso es el de una madre elefante, cuya cría fue robada para llevarla a un campo de trabajo. Tres años después de la separación, se reencontraron y se quedaron quietas por una hora. Después comenzaron a unir sus trompas y acariciarse.

4. Desencuentro amoroso
El corazón roto también causa sufrimiento en los guacamayos, quienes son fieles a su pareja toda la vida. Por ello, son especialmente frágiles ante estas pérdidas. Por ejemplo, si uno de los dos muere súbitamente, el otro frecuentemente deja de comer y se debilita.

Algunos incluso se hacen incapaces de sostenerse de los acantilados donde habitan y caen al vacío, para morir.

5. Capacidad de consuelo
Un estudio publicado en la revista Science en 2016 demostró que animales como los ratones de campo se percatan cuando otros iguales sufren y les ofrecen consuelo. Al hacer esto, el cerebro del roedor que está alterado, genera oxitocina, que los hace recuperar la sensación de bienestar.

También los chimpancés, delfines, elefantes y perros sienten compasión con las víctimas de una agresión.

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