Especies

Mitos sobre lobo mexicano, principal causa de su riesgo de extinción

Actualmente hay 112 lobos mexicanos en los zoológicos del país y han sido liberados 34 individuos; todos nacidos en cautiverio

Teorema Ambiental/Redacción

El nacimiento de cinco hembras y un macho de lobo mexicano en el Zoológico de Chapultepec representa una esperanza para la conservación del lobo mexicano, que se encuentra en grave riesgo de extinción. Xóchitl Ramos Magaña, responsable del bioma tropical en este zoológico y quien ha trabajado con la especie desde hace 28 años, reconoce que no ha sido sencillo recuperar a esta especie a pesar de que se cuenta con el Programa Binacional México-Estados Unidos para la Recuperación del Lobo Mexicano.

Esto se debe a que aún existen conductas humanas que amenazan su supervivencia como la cacería, por una creencia de que “los lobos son malos cuando se ha comprobado que los lobos al regresar a un hábitat recuperan el ecosistema y el regreso de muchas otras especies”, explica. “No podemos decir que se recuperó la especie, pero con los animales que existen ya en vida libre, cada vez son más. Es un programa que se ha venido trabajando desde los años setenta con los últimos lobos que encontramos en vida libre en México, en el estado de Chihuahua y Durango”, precisa.

La médico veterinaria del Zoológico de Chapultepec asegura que regresar a una especie que estuvo extinta en vida libre, representa un trabajo muy arduo de todas las instituciones involucradas en este programa de reintegración.

“Es una especie que compartimos ambos países, se distribuyó desde Arizona, Nuevo México, Texas, y a lo largo de las dos sierras madres de México y por ello tenemos el compromiso de cooperar para la conservación y la reintroducción de la especie en su hábitat”, sostiene.

El Programa Binacional inició en Estados Unidos, la Asociación de Zoológicos de América fue la que diseñó estos programas de conservación para las especies en peligro de extinción y México participa de manera conjunta en las decisiones para recuperar las especies.

El Zoológico de Chapultepec formó parte de este programa desde 1988, cuando recibió a su primera pareja de lobos. “Hasta diciembre de 2018 estaban contabilizados 298 lobos mexicanos en el mundo entre los dos países que están en zoológicos y en animales que están libres. De siete animales que formaron el pie de cría en este programa, ahorita 298, es gracias a esos zoológicos, al esfuerzo que han hecho por querer regresar a esta especie”, menciona.

Actualmente en México hay 112 lobos mexicanos en los zoológicos, sin considerar el nacimiento de las crías en 2019, en las 17 instituciones que integran el programa binacional. Se han liberado 34 individuos y todos los animales que están en vida libre han provenido de zoológicos, para ello se han realizado estudios de impacto ambiental para que los lobos puedan ser liberados en Sonora, Chihuahua, Durango, Zacatecas y Nuevo León.

“Cada año, dentro del programa, se hace un movimiento para ver quiénes son los animales que genéticamente se pueden reproducir. En este caso Rhi, un macho de cinco años, recibió una hembra (Seje) proveniente de Sonora para ser pareja y una vez que llegó el animal se hizo el acoplamiento”, menciona. Agrega que la gestación del lobo mexicano por lo general dura 63 días.

A través del sistema de monitoreo del recinto de lobos mexicanos se registró el nacimiento de la camada de Seje y Rhi. Esta tecnología permitió observar que Seje buscó el mejor lugar para hacer el nido: “El macho es el que hace que la hembra nunca le falte alimento, se lo lleva hasta donde está y ella prepara la madriguera, hace una oquedad y con su pelo hace un nido para mantener calientes a sus cachorros. La madriguera está fuera de la observación de todo el público y de nosotros, ella presenta sus conductas de manera normal sin ser alterada en ningún momento.”

“De acuerdo con el valor genético que tengan los ejemplares es a lo que se destinan, unos pueden quedarse como pie de cría todavía en alguna otra institución, no necesariamente se tienen que quedar aquí en el zoológico, pueden ir a otras instituciones porque se busca que tengan la mejor pareja genéticamente hablando, otros salen a vida libre”, explica.

Cuando los lobos son cachorros deben permanecer un año con sus padres. El 50 por ciento de su conducta es nata, es decir, ya nacen con patrones conductuales, y el otro 50 por ciento lo aprenden de sus padres.

“Ellos entran a la madurez sexual a partir de los dos años y antes de los dos años tenemos que hacer el movimiento de los ejemplares hacia otros zoológicos donde destine el programa”, indica.

Una vez que salen a la vida libre lo hacen con medidas de seguridad, son monitoreados a través de un radio collar vía satelital que permite saber cómo está y cuándo deben ser sacados del lugar porque están en riesgo de ser cazados por personas.

“Hay gente que está en campo siguiéndolos, cuando algo no va bien en la señal de los collares van hacia el lugar donde está emitiendo la señal el collar para ver qué está pasando con ese ejemplar. Se han regresado animales que han estado en riesgo de ser cazados, se han regresado a cautiverio, esa es la importancia de que sean monitoreados una vez que salen”, precisa.

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