Biodiversidad

El efecto cotidiano de la Meteorología sobre nuestras vidas

La historia nos demuestra que siempre ha habido una interacción entre las actividades humanas y el tiempo atmosférico. Hoy, a pesar de nuestras técnicas modernas, esta influencia mutua no ha disminuido. En aspectos como el comercio, el turismo, la seguridad de la población y sus bienes, incluido el bienestar en general, dependemos cada vez más del tiempo, y esto ocasiona que día a día más personas consulten las predicciones del tiempo en diversos medios de comunicación.

En muchos países se iniciaron predicciones meteorológicas regulares con el fin de ayudar a mejorar la seguridad de las actividades costeras y marítimas. Más tarde, estos servicios se ampliaron para la aviación civil. Sin embargo, los primeros intentos de hacer predicciones meteorológicas para el público fueron difíciles, especialmente en naciones con mucha población rural, básicamente por la carencia de métodos rápidos, eficaces y económicos de difundir la información.

Frecuentemente, las predicciones resultaban atrasadas cuando se difundían. Desde la Segunda Guerra Mundial, las técnicas de difusión, las redes de observación y la predicción meteorológica numérica han mejorado enormemente, dando como resultado información meteorológica cotidiana en muchos países y forman parte de la responsabilidad cotidiana de los Ser vicios Meteorológicos Nacionales (SMN).

Las predicciones meteorológicas originales tenían plazos de validez de 48 horas como máximo; actualmente las técnicas modernas apoyadas en sistemas de cómputo permiten realizar predicciones que abarcan tres, cuatro o cinco días, mientras que otras suministran, en términos generales, predicciones de temperaturas y lluvias durante un mes. Las predicciones a corto plazo son, desde luego, las más exactas. Contienen muchos detalles e incluyen, generalmente, predicciones de la cantidad de nubes, la temperatura, el tipo de precipitación y la dirección y velocidad del viento; lo que da la pauta para desarrollar predicciones para el transporte, la agricultura, la silvicultura y el turismo, entre otros.

Una de las actuaciones más importantes de los servicios meteorológicos para el público, y que, por suerte, no se requiere normalmente, es el suministro de predicciones en el caso de emergencias en el medio ambiente que incluyen la emisión accidental de material radiactivo o de gases venenosos. Actualmente se dispone de predicciones especiales que prevén el movimiento, la dispersión y las concentraciones, lo que permite a los servicios de protección civil y a las organizaciones de socorro, tomar decisiones respecto de la evacuación y la limpieza. Las acciones inmediatas tomadas en estas ocasiones son, frecuentemente, el resultado de ejercicios realizados regularmente en los que participan los servicios de protección civil, las organizaciones de socorro y los SMN.

En los primeros tiempos, la preparación de predicciones meteorológicas era un proceso laborioso, donde el registro y la transcripción de las observaciones meteorológicas, el análisis de los mapas del tiempo presente, la preparación de mapas previstos y la transmisión de datos meteorológicos se hacía manualmente, ya que las computadoras, o no existían o eran tan lentas, que la preparación de una predicción tardaba más tiempo que su plazo de validez.

Hoy, las técnicas informáticas y de comunicaciones son cada vez más importantes, por lo que, en muchos países desarrollados, el meteorólogo puede ver de forma gráfica en la pantalla de la computadora los últimos análisis y previsiones de predicción, imágenes de radar meteorológico de puntos locales o lejanos, datos de satélites (que se pueden destacar mediante colores u otros medios de realzar ciertas características), predicciones estadísticas y observaciones de superficie y aereológicas de muchas estaciones durante las últimas 12 a 24 horas.

En la actualidad son más las aplicaciones de los informes meteorológicos y cada vez más personas descubren su importancia en sus actividades cotidianas.

Con el fin de que los SMN proporcionen un programa meteorológico eficaz deben conocer sus clientes y sus necesidades, sus intereses y sus preocupaciones; por lo que los productos meteorológicos deben adaptarse a las condiciones sociales, económicas y climatológicas en las que viven y trabajan sus clientes; sin embargo, los parámetros de las predicciones emitidas variarán de un cliente a otro y de una región a otra.

Un programa de avisos meteorológicos tiene normalmente dos etapas: la primera es de asesoramiento y vigilancia, en donde puede producirse un tiempo peligroso o de que ya está cercano; y aunque no hay un peligro inmediato debe ponerse una atención cuidadosa a las siguientes radiodifusiones del tiempo. La segunda etapa incluye un aviso meteorológico completo y se emite cuando se predice tiempo peligroso; la hora de emisión de un aviso meteorológico es muy crítica, la necesidad evidente de proporcionar un plazo cronológico adecuado y un aviso tan exacto como sea posible, de modo que las autoridades y el público puedan tomar las precauciones apropiadas.

Por otra parte, un aviso meteorológico emitido al caer la noche o durante ésta, cuando la mayor parte de la población está durmiendo, puede muy bien tener un tiempo de adelanto adecuado, en cuanto a meteorología se refiere, pero con una utilidad muy limitada en la práctica; para ser eficaz se debería haber emitido antes, de ser posible.

Las predicciones y avisos meteorológicos son mercancías perecederas y se deben hacer llegar al usuario tan rápidamente como sea posible; de otro modo es de poca utilidad el emitirlas, por muy exactas que sean. Por fortuna, los métodos de comunicación por computadora son cada día más rápidos y, con la ayuda de los satélites, se acortan las distancias y existe un vínculo directo con los medios masivos de comunicación.

Los primeros métodos de distribuir las predicciones eran relativamente primitivos e ineficaces. Se enviaban señales visuales desde mástiles o edificios altos; en Canadá se desplegaban letreros en los lados de los trenes; sin embargo, si el tren tenía retraso la predicción quedaba rebasada y era de poca utilidad, quizá hasta engañosa; quienquiera que no tuviese a la vista una línea de ferrocarril o un mástil, o bien no recibía ninguna predicción, o bien tenía que confiar en la transmisión oral; de tal manera que una gran parte de la población, sobre todo en las comarcas rurales, no tenía ninguna clase de información meteorológica.

La radio y la televisión comerciales son métodos eficaces de difundir la información. La última permite el uso de gráficos y símbolos para reflejar una configuración variable de la atmósfera, reforzar las explicaciones y la comprensión es especialmente útil en países donde se hablan varias lenguas o dialectos, en donde la distribución oral de las predicciones es bastante complicada.

Otro avance de las técnicas de difusión fue la introducción de canales de televisión dedicados solamente a la información del tiempo o redes de estaciones de radio dedicadas a la meteorología, que pueden estar equipadas con alarmas para avisar a los usuarios de inminentes condiciones del tiempo; asimismo, existen dispositivos de respuesta telefónica automática situados estratégicamente, los cuales proporcionan también un modo eficaz de distribuir información meteorológica de rutina; un menú de opciones permite a quien telefonea seleccionar sólo la información deseada.

Aunque estos métodos de distribución persistirán algún tiempo, el uso creciente de redes de cómputo personales y comerciales permitirá a los usuarios acceder a una variedad mayor de datos meteorológicos, incluyendo cuadros visuales. La cantidad total de preguntas sobre el tiempo, en muchos casos, vuelve ahora al método de uno frente a uno, de un usuario hablando directamente a un hombre del tiempo completamente desmañado y parece poco probable que los SMN tengan los recursos financieros o humanos necesarios para continuar desarrollando nuevos medios de difusión.

Por ello se necesitan esfuerzos de cooperación con los intereses de los sectores público y privado, y ofrecen también una oportunidad excelente para reunir recursos. Un resultado reciente de esta cooperación es la creación de un pequeño transmisor del tamaño de un paquete de cigarros; es fácil de llevar y se actualiza automáticamente conforme se emiten nuevas predicciones o avisos.

Los usuarios plantearán inevitablemente la cuestión de la exactitud, y éste es otro argumento en favor del empleo de términos sencillos y bien definidos para describir los diversos parámetros de la predicción del tiempo. Debe haber un esquema adecuado de comprobación, de fácil comprensión por el público en general y por los dirigentes. Términos científicos tales como «desviación típica» o «índices clasificados de probabilidad» puede que sean más exactos, pero significan poco para el público en general, que prefiere un esquema más sencillo de porcentajes, que aunque no es tan riguroso, es más fácil de comprender.

Siempre ha sido difícil de calcular el valor total de los servicios meteorológicos para el público. En el sector económico varios estudios han calculado que la relación costo–beneficio tiene un valor aproximado de 10 a 1, pero el valor de los servicios que ayudan a reducir la pérdida de vidas o bienes es menos cuantificable. En todo caso, parece que en el futuro nuestras actividades dependerán cada vez más del tiempo y que los SMN serán llamados a dar consejos, instrucciones e información sobre un conjunto cada vez más amplio de temas.

Estas nuevas expectativas y solicitudes abarcarán no sólo los servicios tradicionales hasta ahora, sino nuevos campos, como el desarrollo sustentable. Un parámetro nuevo en el campo de la salud, que se prevé actualmente por la mayoría de los SMN de los países de latitudes medias y altas, es la intensidad de la radiación ultravioleta, cuya longitud de onda es responsable de los eritemas. Esta información, cuyo objetivo es instruir acerca de la exposición a los rayos del sol, potencialmente dañinos, se suele dar en forma de un índice, que es más fácil de comprender por el hombre de la calle que las unidades científicas.

Éste es tan sólo un ejemplo de respuesta de la meteorología a las necesidades humanas. El mundo continúa cambiando y las nuevas realidades económicas y políticas del siglo próximo significarán nuevas solicitudes, nuevos servicios y nuevos desafíos, los cuales, aunque formidables, se podrán resolver. A lo largo de la historia, los meteorólogos han estado siempre orientados hacia el servicio y han sido sensibles a las necesidades y actividades humanas. Hay todas las razones para suponer que continuarán así.

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