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Ecosistemas

La isla donde la luna es castigadora

Comunidades alternativas donde todo lo comparten, canguros y un gigante mitológico son algunas de las razones para hacer un gran viaje a la costa este de Australia

En la costa este australiana, a unos 536 kilómetros al norte de Sídney, la reserva natural de la isla Muttonbird tiene un valor especial para los aborígenes, quienes creen que allí vive un “gigante” mitológico que cuida sus plantas y animales.

Llamada por estos aborígenes “Gittain Mirera” —que significa “puesta de Luna” en su lengua— esta pequeña isla, situada en el estado de Nueva Gales del Sur, contiene parajes espectaculares.

Según la leyenda, en ese islote vive un gigante mitológico que mantiene a las pardelas de Tasmania, aves conocidas como “muttonbirds” en Australia, para que puedan alimentar a los lugareños y, para ello, utiliza a la luna, que se encarga de formar oleajes, inundaciones o revolver las olas para castigar a aquellos que osen romper con las reglas de conservación.

La isla es atravesada cada año, entre junio y noviembre, por ballenas jorobadas.

Coffs Harbour, tierra bananera

En tierra y cerca de Muttonbird está la ciudad de Coffs Harbour, donde se ve disfrutar, desde los aficionados a la pesca o el buceo, a los amantes de las caminatas por los bosques.

Las olas son perfectas para los amantes del surf, aunque con precaución ante la posible presencia de tiburones.

Nadie se salva de los encuentros con canguros y otros animales.

En las carreteras de la zona hay carteles que advierten del paso de los koalas o de canguros, que pueden sorprender al conductor en cualquier momento.

Con su emblemática reproducción gigante de una banana, esta ciudad de la costa este de Australia se llamó originalmente Korff’s Harbour (Bahía de Korff) en honor al capitán John Korffs, quien se refugió empujado por una fuerte tormenta en ese lugar en 1847, pero un error administrativo en los registros públicos le cambió el nombre a Coffs Harbour.

Woolgoolga, gran centro sij

Las plantaciones de bananas dominan partes del escenario rural de Coffs Harbour y sus alrededores, como el de las cercanías de la vecina localidad de Woolgoolga, donde se levanta un enorme templo sij, una religión procedente de la India que combina el monoteísmo islámico con creencias del hinduismo, entre ellas la reencarnación.

Algunos días está abierta a los curiosos e, incluso, comparten de forma gratuita sus alimentos vegetarianos preparados por los fieles y abren sus coloridas ceremonias religiosas con la condición, eso sí, de que hombres y mujeres se quiten los zapatos y se coloquen un turbante o túnica para cubrirse la cabeza.

Los sijs representan casi 50% de la población de Woolgoolga, que la comenzaron a poblar en 1940 y después empezaron a afincarse y a crecer como población. Ahora no es raro ver a sus representantes ataviados de turbantes y con sus barbas largas por las calles.

Por eso no es casual que Woolgoolga tenga su festival anual del curry para celebrar la herencia punjabi, que incluye un desfile gastronómico de comidas tradicionales, un desfile callejero sij y un torneo de lucha tradicional india llamada “Kabaddi”.

Bundagen, comunidad alternativa

A unos 22 kilómetros al sur de Coffs Harbour y en medio del Parque Nacional Bongil Bongil se esconde una comunidad alternativa, creada en 1981, a partir de una cooperativa fundada en oposición a la construcción de un campo de golf.

Sus casas ecológicas y de diseños creativos se levantan en medio de los bosques y las tierras de la nación aborigen Gumbaingirr. Su ambiente es apacible y muchas veces se puede ver a los niños jugando futbol en la playa aledaña, donde además se permite el nudismo.

El jardín central de Bundagen es un centro de reuniones de la comunidad, allí también se preparan alimentos con los productos que salen de las huertas, y se baila al ritmo de los tambores y ritmos tribales.

Una década después del nacimiento de Bundagen, los lugareños comenzaron a hacer una fuerte campaña para que el entonces bosque estatal se convirtiera en el parque nacional Bongil Bongil, cuyo nombre significa en lengua aborigen “un lugar donde una persona se puede quedar por mucho tiempo debido a la abundancia de comida”.

En el presente, menos de dos centenares de personas viven en las comunidades alternativas en Bundagen, donde no admiten a más miembros, aunque sí es posible organizar una visita a través de su página (http://bundagen.com.au/).

Con información de EFE

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