Biodiversidad

Buscan a la mariposa más grande y venenosa de África

El lepidóptero fue descubierto en 1782 y puede alcanzar entre 20 a 25 centímetros con sus alas desplegadas

Teorema Ambiental/Redacción

Ciudad de México, 7 de enero de 2020.— Nicolas Moulin se ha dedicado a buscar a una de las razas de insectos más raros del planeta, oculto en la selva africana, la Papilio antimachus, la mariposa más grande de África, casi desconocida por la ciencia. Este lepidóptero fue descubierto en 1782. Sin embargo, hasta el día de hoy no se ha localizado una oruga o crisálida de este raro ejemplar, que puede alcanzar un tamaño de 20 a 25 centímetros con las alas desplegadas y son venenosas.

Moulin encabeza una exposición que tuvo un costo estimado en 100 millones de dólares y está compuesta por una veintena de científicos y financiada con fondos privados, se instaló en el sur de la República Centroafricana, en medio de la selva de la cuenca del río Lobaye.

“Es una zona de caza en que las mariposas macho vienen a beber sales minerales en el río y las capturan para venderlas a coleccionistas o hacer cuadros con ellas”, explicó el científico y advirtió que son capturadas para montar su alas en marcos por cazadores en República Centroafricana y cuyo precio alcanza los mil 500 euros.

Las mariposas macho que vuelan cerca del suelo son muy preciadas por sus extensas alas naranja con rayas negras. Pero las hembras resultan bastante más difíciles de encontrar, ya que viven en la parte superior de los árboles donde recogen el néctar de las flores expuestas al sol.

Según las hipótesis de la delegación francesa, el Antimachus obtendría su veneno a través de la ingestión de hojas de Strophanthus gratus, una espesa liana que se encuentra en la cima de los árboles.

Por este motivo, los científicos buscan las flores de Strophanthus con la ayuda de un dron y luego instalan una sofisticada estructura que les permite explorar las lianas, en busca de orugas, con la esperanza de encontrar una oruga de la que nadie conoce su apariencia exacta.

Tras más de 30 años dedicados al estudio de esta mariposa, Annoyer pretende concienciar sobre la necesidad de favorecer la reproducción de esta especie. “Las poblaciones locales deberían ser suficientes para proveer a los coleccionistas y los artesanos”, explica este científico con una espesa barba, quien recuerda que “debe limitarse la caza”.

Sin rastro de la crisálida
Después de tres semanas de investigación, la expedición no encontró rastro de la oruga y la crisálida.

En cambio, hay un gran número de plantas donde resultan omnipresentes las trampas dejadas por los cazadores y los túneles de los buscadores de oro y diamantes.

Los grupos armados que controlan dos terceras partes del territorio de la República Centroafricana no se encuentran presentes en esta zona boscosa, pero las actividades económicas resultan igual de primarias que en el resto del país.

Además de estas dificultades, las hormigas legionarias se entrometieron en sus tareas y llegaron a escalar hasta la jaula de una de las mariposas macho capturadas y la devoraron.

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