Biodiversidad

Anguilas mueren en silencio

La contaminación y la sobrepesca son los principales motivos que han llevado a la desaparición de las anguilas en el río Ebro.

La anguila europea (Anguilla anguilla), con su característico cuerpo cilíndrico, ya no bebe en las cuencas hidrográficas españolas, de donde está desapareciendo a pasos agigantados por la implacable mano del hombre.

Antaño estas pobladoras recorrían el Ebro, el Tajo, el Duero y el Guadiana, así como las albuferas de los archipiélagos de las Baleares y las Canarias pero se han vuelto vulnerables por las presas que impiden su migración hacia el mar de los Sargazos, la contaminación y la sobrepesca.

Se han ido muriendo en silencio, víctimas de la indiferencia humana. Aunque el mal ya está hecho y no se puede dar marcha atrás, de cara al futuro los eurodiputados quieren recuperar el esplendoroso pasado de este pez para que luzca de nuevo su traje de lentejuelas plateadas en los estuarios europeos.

Los diputados han aprobado el martes una propuesta de Reglamento del Consejo con medidas para la recuperación de la población de la anguila europea.

Según datos citados en el informe de Albert Jan Maat, de la Comisión Parlamentaria de Pesca, “los recientes niveles de reclutamiento de anguila se sitúan escasamente en el 1 por ciento de los niveles históricos” y se registran elevados índices de mortalidad en las anguilas adultas que migran hacia el mar para desovar.

Aparte del costosísimo precio medioambiental, los datos económicos son alarmantes debido a la reducción del reclutamiento de las anguilas a medida que disminuyen las anguilas plateadas migradoras.

Si esta tendencia perdura, la población de anguila “dejará de existir como recurso explotable importante dentro de 10 años y se perderán los puestos de trabajo y mercados correspondientes” vinculados a un recurso pesquero del que viven 25 mil pescadores en Europa, afirma el informe.

La propuesta de Reglamento del Consejo deja las manos libres a los estados miembros para la elección de las medidas de lucha en su territorio.

Aun así, se mencionan como posibles soluciones la reducción de la pesca de la anguila parda en verano (boreal) y de la plateada durante la migración río abajo en otoño (boreal), una mayor repoblación, la mejora de la calidad del agua, remodelaciones en presas y turbinas, una disminución de la pesca deportiva y, por último, el fomento de la migración asistida.

Pese a este margen de maniobra y a la espera de que los Estados miembros presenten planes de gestión específicos, a más tardar el 10 de junio de 2007, la Eurocámara dicta reglas de juego de aplicación inmediata como la reducción de la temporada de pesca, con excepciones en el caso de que el Estado demuestre que la actividad pesquera no resulta perjudicial.

Según lo estipulado en el Reglamento del Consejo, los estados miembros aplicarán los planes de gestión aprobados a partir del 1 de julio de 2008.

Si los ambiciosos planes europeos prosperan la triste historia de la extinción de la anguila podría tener un merecido final feliz.

Fuente: El Norte

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