Biodiversidad

Amazonia, bajo amenaza: Science

La deforestación en toda la cuenca del río Amazonas, considerada el gran pulmón del mundo, es peor de lo que se calculaba hasta ahora, según un estudio publicado el pasado jueves por la revista Science.

La investigación, encabezada por científicos del Instituto Carnegie, un centro de estudios de Washington, indica que las actividades humanas están degradando la selva amazónica al doble del ritmo estimado previamente.

Considerada la cuenca fluvial más grande del mundo, la región amazónica es un gigantesco ecosistema de selvas tropicales sobre una extensión de siete millones de kilómetros cuadrados.

También se le considera como la reserva biológica más rica del mundo, con varios millones de especies de insectos, plantas, pájaros y otras formas de vida, muchas de las cuales todavía no han sido registradas por la ciencia.

Pero más allá de eso, la cuenca es la que regula el clima de casi toda América del Sur y sus árboles son los grandes procesadores de dióxido de carbono y suministradores de oxígeno.

El estudio señaló que esa riqueza está bajo amenaza y que el principal factor de la deforestación es la tala indiscriminada de árboles, a lo que se han sumado las actividades de la industria maderera en la región.

Hasta ahora, los métodos basados en las imágenes proporcionadas por satélites sólo detectaban las extensiones de terrenos en las que los árboles habían sido talados para dar espacio a las granjas o los pastizales. Sin embargo, un nuevo método de imagen por satélite desarrollado por los científicos de Carnegie, encabezados por Gregory Asner, reveló niveles más precisos de la deforestación.

El método, llamado Sistema de Análisis Carnegie Landsat, permitió a los científicos identificar muchas zonas donde la floresta tropical ha sido reducida mediante lo que calificó como «una tala selectiva», en la que sólo se cortan ciertas especies de árboles comercializables y los troncos se transportan a aserraderos fuera del campo.

Los investigadores señalaron que entre 1999 y 2002 la tala selectiva añadió entre 60 y 128 por ciento más de área de floresta dañada a lo que se había informado hasta entonces. Según los autores, el volumen total de árboles talados representa entre 10 y 15 millones de toneladas métricas de carbono retirado del ecosistema.

Fuente: EFE

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