Biodiversidad

Al rescate de Endhó

Con biotecnología en la que se utilizarán tres variedades de insectos —dos de picudos y una de palomilla—, investigadores del Colegio de Posgraduados de El Colegio de México mantendrán limpio el embalse de la presa Endhó, considerada hoy como la cloaca más grande del mundo.

Asentada en una extensión de 1,260 hectáreas, con capacidad de almacenamiento de 183 millones de metros cúbicos y 18 kilómetros de litoral, el embalse de la presa —otrora vergel y paraíso— recibe aguas negras del Valle de México y el Distrito Federal, con las que campesinos riegan millares de hectáreas de maíz, cebada y frijol.

En las tres últimas décadas, donde se podía navegar, pescar y practicar deportes ecoturísticos, se ha convertido en fosa séptica con la acumulación anual de más de 40 mil millones de metros cúbicos de defección.

Sobre sus aguas, que despiden un permanente hedor, abundan flotando botellas de plástico o trozos de tela o madera y de vez en vez llegan a aparecer cuerpos —animales o humanos— atorados en la maleza y el lirio acuático.

Hábitat natural del mosco cúlex, generador de un sinfín de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, el lirio acuático plagó por más de tres décadas el vaso de la presa Endhó, ocasionando serios problemas de salud entre millares de habitantes de comunidades y pueblos ribereños.

En un “primer paso y a un costo de poco más de tres millones 200 mil pesos”, explica el gobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, máquinas trituradoras de lirio acuático se han encargado de erradicar esta plaga y establece que “será la naturaleza quien se encargue en zonas pantanosas o inaccesibles al ser humano de evitar su proliferación”.

“Así se complementará al control mecánico con control biológico”, establece Alejandro Pérez Panduro, investigador del Colegio de Posgraduados de El Colegio de México, quien subraya que los insectos serán empleados por primera vez en el embalse.

Los picudos —que son una pequeña especie semejante a escarabajos— y la palomilla se alimentan del tallo de maleza y lirio acuático y no representan amenaza para otros cultivos de la zona, como jitomate, lechuguilla y alfalfa, y llegan a zonas de difícil acceso, como acantilados, donde no se puede llegar con elementos mecánicos.

Alejandro Pérez Panduro refiere que desde el mes de noviembre anterior los investigadores del Colegio de Posgraduados comenzaron a liberar los insectos “con poblaciones que se habrán de reproducir matando al lirio que se plagará con los picudos y la palomilla en cuestión”.

El investigador resalta que con este método —utilizado en otros 10 embalses de presas al interior de México— se evitará el uso de insecticidas o fungicidas en esta contaminada zona del mundo.

Fuente: La Crónica de Hoy

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