Agua

Vallarta, planta prototipo en tratamiento de aguas negras

Con el fin de cubrir la creciente necesidad de saneamiento de los afluentes de aguas negras para proteger la bahía e impulsar el turismo, la compañía internacional Biwater estableció en Puerto Vallarta su primera planta de tratamiento en México, la cual se constituyó como un prototipo de eficiencia en el ámbito nacional.

El incremento de la densidad poblacional en este importante destino turístico situado en el Pacífico mexicano, provocó que pronto se viera superada la capacidad de las instalaciones originales de tratamiento de aguas residuales.

Como parte de una iniciativa de la autoridad de aguas del municipio se encargó a Biwater el proyecto, que con una inversión de 33.2 millones de dólares estableció una empresa subsidiaria denominada Compañía Tratadora de Agua Negras de Puerto Vallarta SA de CV (CTAPV), para financiar, diseñar, construir, instalar y operar la primera planta de tratamiento de aguas negras conforme al esquema de Transferencia y Funcionamiento de Construcción Propia (BOOT, por sus siglas en inglés).

El financiamiento lo proporcionaron la Corporación Internacional de Finanzas y otras entidades crediticias comerciales mexicanas e internacionales.

La construcción de la planta comenzó en 1992, e inició sus operaciones en febrero de 1995. A la fecha, la calidad de sus afluentes ha superado siempre las normas ambientales establecidas.

En entrevista con Teorema el director general de Biwater en México, Ronald J. Pealing, comentó que el problema con este tipo de esquemas radica en que el costo de financiamiento es muy alto, pues deben realizarse mediante préstamos, por lo que es necesario sostener una tarifa adecuada que permita cumplir con los compromisos adquiridos –actualmente es de tres pesos por metro cúbico–, es una inversión a largo plazo, las utilidades se comienzan a registrar a partir del décimo año del contrato.

Agregó que las especificaciones contractuales son en carácter de prestación de servicios, donde Biwater asume todos los riesgos inherentes a la operación de la compañía tratadora de aguas residuales.

Por su parte, el proveedor de servicios de agua en Puerto Vallarta se encarga de enviar los flujos de aguas negras a la CTAPV para su tratamiento, que se realiza por el método de oxidación aeróbica con un sistema conocido como lodos activados, en donde el tiempo de retención del agua en la planta es de 24 horas.

Pealing indicó que los lodos resultantes del proceso pueden ser utilizados como abonos de excelente calidad en actividades agrícolas, ya que están compuestos por gran cantidad de materia orgánica, nutrientes como nitrato, fosfato, sulfato, además de que contienen 75 por ciento de humedad, asimismo podría ser viable utilizarlos para recuperar extensiones de tierra dañadas por la erosión marítima.

Sus descargas están muy por debajo de los límites permisibles por la norma, que se refiere básicamente a la concentración de contaminación del agua ya tratada, por lo que sus afluentes son compuestos por agua cristalina de alta calidad, que puede incluso tener usos industriales. Se destaca el porcentaje cero de coliformes fecales, aun cuando el rango admitido está por debajo de mil sobre cien mililitros.

Y aunque no está delimitado en el contrato, las descargas también están libres de amoniaco, sustancia que es sumamente tóxica para la fauna marina.

La CTAPV constituye también la primera planta de tratamiento de aguas negras en terreno de zona rural en el orbe. El diseño de las nuevas obras se basó en un concepto original del órgano de agua del municipio y se sometió a detallados análisis sísmicos debido a su localización en una zona que presenta tales características.

Se requirió un importante plan de mejora del terreno debido al alto nivel freático y a la debilidad del suelo. La mejora del área se realizó con tres mil 800 columnas de piedra, cada una de 900 milímetros de diámetro y 18 metros de longitud.

La planta está diseñada para tratar un caudal máximo de aguas negras de dos mil 500 litros por segundo, y se alimenta a través de una tubería de impulsión de 17 kilómetros de largo desde el pueblo. Se proporciona un tratamiento totalmente biológico que supera las normas reconocidas internacionalmente, de acuerdo con un proceso convencional de fango de aguas negras activado.

El emplazamiento comprende una planta de depuración y eliminación de cuerpos extraños, seguida por un foso de oxidación, que utiliza aireadores de eje horizontal.

La clarificación final se proporciona al utilizar depósitos circulares de sedimentación, el exceso de fango de aguas negras es digerido de forma aeróbica y desecado mecánicamente hasta en 21 por ciento del contenido de sólidos secos, de manera que sea apropiado para fines agrícolas o de relleno de tierras. El afluente final es clorado para asegurar que la descarga de la planta cumpla las normas bacteriológicas requeridas.

La CTAPV tiene en explotación la planta durante un periodo de 15 años con una responsabilidad para todo el mantenimiento y las piezas de repuesto.

Respecto a si es preciso elevar las tarifas del agua en el país, Ronald J. Pealing aseguró que en el caso de Puerto Vallarta no es necesario ya que con los costos existentes se alcanza a cubrir el proyecto y su sistema.

Sin embargo agregó que en el país existen innumerables sistemas de agua que no son eficientes ya que tienen un elevado porcentaje de fugas en la red, aproximadamente 50 por ciento, cuestión que encarece demasiado los costos de producción, por cada litro que se vende se desperdicia otro.

Con relación a este desperdicio hizo una crítica severa al mencionar que si se tratara de petróleo no se permitiría ese derrame y manifestó que es incomprensible por qué se acepta en el caso del agua; asimismo habló de la necesidad de solucionar el problema de la facturación del agua pues en diversas regiones es muy baja; se debe combatir la cultura del no pago, advirtió.

Consideró que para mejorar la infraestructura es necesario pagar el costo real del agua y que cada usuario pague por lo que consuma, no mediante cuotas fijas en las que no importa cuánta agua se consuma se paga la misma cantidad porque no hay medición.

Pealing indicó que Biwater tiene interés de construir y operar más plantas de tratamiento de aguas negras y están en la búsqueda de nuevas opciones de inversión en México, aunque lamentó que en los últimos cuatro años no se hayan presentado varias licitaciones para este tipo de proyectos.

Por desgracia, afirmó, los proyectos presentados se enfocan normalmente hacia lagunas de oxidación, pero esto, desde punto de vista, es una forma de tratamiento básica, que no requiere demasiado diseño ni operación.

Aseguró que como compañía internacional es difícil competir con empresas locales para este tipo de construcción, no así cuando se trata de plantas con mayor tecnología, las cuales requieren de mayor inversión.

Además Biwater está buscando la posibilidad de integrarse en la operación y supervisión de las plantas instaladas en la actualidad, muchas de las cuales no funcionan, es infraestructura que se desaprovecha, pretenden compartir su experiencia con otros organismos operadores de plantas, o en su caso integrarse directamente en la operación y supervisión de las plantas, incluso mencionaron la posibilidad de comprarlas.

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