Agua

Ley de aguas no privatizará; buscará detener lucha por el agua: Chapingo

En la Comarca Lagunera agricultores, empresarios y pequeñas organizaciones incluidos los ambientalistas ya tienen un conflicto social por el agua para consumo humano

Teorema Ambiental/Redacción

Bajo la consigna de que en México cada día crece el “cáncer silencioso del conflicto social por falta de agua” por lo que urge una ley donde no habrá privatización de agua, el pasado miércoles se realizó en la Universidad Autónoma Chapingo el Foro Universitario para la construcción de una Ley de Aguas Nacionales.

El evento buscó promover propuestas para “legislar en la preservación y garantizar el acceso al agua” y concretar una iniciativa de ley ciudadana para combatir un “cáncer silencioso que está a punto de explotar por la contaminación aguda de los acuíferos, por el crecimiento poblacional y la mayor demanda de agua en consumo humano, por la producción alimentaria así como por la falta de infraestructura y tecnología para dicho recurso natural”.

El Foro fue encabezado por el rector interino de esta institución, Bernardo López Ariza, acompañado por el presidente de la Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento de la Cámara de Diputados, Feliciano Flores Anguiano.

López Ariza indicó que la academia junto con la sociedad en general están obligadas a sacar una iniciativa de ley que garantice el aprovechamiento sustentable del agua. Consideró que se debe tener un contexto social en dicha iniciativa ante el conjunto de intereses que “estiran la cobija para ver quién se queda con la mayor parte del agua”.

Puso como ejemplo a la Comarca Lagunera donde agricultores, empresarios y pequeñas organizaciones incluidos los ambientalistas ya tienen un conflicto social por el agua para consumo humano. Por ello, alabó la elaboración de consultas en el ámbito nacional. “Como universidad debemos saber que para tener una ley adecuada, la sociedad debe participar”, mencionó. “Nos acreditan los 165 años de existencia y los 95 años que tiene el Departamento de Irrigación, el cual ha sido líder y pilar del uso responsable del agua.”

Manifestó su confianza en que de este tipo de encuentros con legisladores y diferentes actores involucrados se derive una iniciativa de ley que garantice el uso racional, eficiente y sustentable del agua y ello conlleve beneficio para el suelo ya que ambos recursos naturales se están contaminando y de ellos depende la producción agrícola nacional.

Por su parte, el diputado Flores Anguiano aseguró que con este tipo de foros se busca llegar a “una ley que venga del pueblo y reiteró que no existe ningún interés de privatizar el agua”, aunque advirtió que “no habrá una ley que quede como saco a la medida ya que habrá acceso a todas las propuestas”.

Por ello se tienen estimados más de 32 foros de esta naturaleza para que todas las propuestas se estén procesando en el mes de diciembre y a más tardar en febrero del año próximo se cuente con una iniciativa de Ley de Aguas Nacionales con visión social, así como un mayor presupuesto para la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que se ha reducido sistemáticamente desde hace varios años.

El encuentro se realizó los días 10 y 11 de julio y fue pensado para impulsar la visión de que el agua es un derecho humano.

El 70 por ciento del agua que se usa legalmente es para la agricultura de riego y la universidad tiene bajo su responsabilidad la formación de especialistas en irrigación en general.

Durante la conferencia magistral Rosario Angulo Álvarez, del Colegio Mexicano de Ingenieros en Irrigación, AC, informó que el reparto de agua en el país es el siguiente: 76 por ciento es para uso agrícola; energía eléctrica, 4.7 por ciento; abastecimiento público, 14.4 por ciento, e Industria autoabastecida, 4.9 por ciento.

Asimismo, advirtió de que el 74 por ciento de las presas de almacenamiento que abastecen a los distritos de riego tienen una edad de más de 50 años lo que representa que están llegando a su fin de vida útil.

Además dio a conocer que la inversión a la infraestructura hídrica ha caído un 58 por ciento de 2014 a la fecha lo que representa que la falta de recursos podría significar deterioro de la infraestructura, incremento en las pérdidas de agua, deficiencia en la entrega del agua. Dificultades de acceso a zonas rurales y limitar el desarrollo de nuevas áreas de riego y drenaje.

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